Ni Macri ni Vidal. Cristina se inmoló ante Bullrich en PBA

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• CAMBIEMOS LOGRÓ 41% DE LOS VOTOS FRENTE AL 37% DE LA EXPRESIDENTE.
• MASSA CAYÓ A 11%.
El electorado de Massa en las PASO de agosto se inclinó ayer hacia Cambiemos. La exclusión de Randazzo condenó a la expresidente en provincia de Buenos Aires. El PJ se reúne el jueves en CABA.

Los votantes de Sergio Massa en las PASO de agosto se volcaron ayer a favor de Cambiemos, consolidaron el Gobierno de Mauricio Macri en el principal distrito electoral del país y terminaron con el liderazgo de Cristina de Kirchner dentro del peronismo de cara a 2019. Hoy, con el resultado en las urnas ya consumado, se abre el interrogante sobre quién fue el dueño/a del triunfo en la provincia de Buenos Aires: ¿Macri o María Eugenia Vidal?

El derrumbe de Massa, que perdió casi 5% en relación con las PASO, junto con la amplia victoria del oficialismo en la primera y en la quinta sección electoral sellaron el triunfo del binomio Esteban-Bullrich-Gladys González que les aseguró las dos bancas bonaerenses por la mayoría en el Senado. Más allá de la futura composición de la Cámara alta, que la tendrá también presente a Cristina a partir del 10 de diciembre, la legislativa de ayer tuvo un significado político tanto para el peronismo como para el oficialismo.

Vidal se hizo cargo de la campaña bonaerense con marca personal a Bullrich en cada acto y recorrido proselitista. Acertó la Casa Rosada en la elección del candidato. El exministro de Educación no representa nítidamente ni a Macri ni a Vidal. Es un híbrido político sin peso electoral propio, pero con el sello Cambiemos. Sin embargo, en la Casa Rosada el interrogante ya está instalado: ¿quién derrotó a Cristina? ¿Macri o Vidal? Tal vez la respuesta no está ni en el Presidente ni en la Gobernadora. La caída de la expresidente, que anoche perdió su invicto electoral, se debe a causas intrínsecas al peronismo.



El virtual empate técnico Cristina-Bullrich en la PASO, con ventaja para la candidata de Unidad Ciudadana por 20 mil votos, se desarmó gracias al electorado de Massa que en la elección general de ayer se volcó hacia Cambiemos. El tigrense bajó casi 4% que fue capitalizado por Bullrich-González. Pero el kirchnerismo aportó su propia torpeza política para perder las elecciones. Dejó afuera de UC a Florencio Randazzo que con su magro 5% de los votos ejecutó las chances electorales de la expresidente. Es decir, entre los errores no forzados del kirchnerismo y el filomacrista caudal de votos de Massa, otro panperonista que jugó solo, Cristina se inmoló ante el exministro de Educación.

El escenario peronista de cara a 2019 asoma inmejorable para la Casa Rosada. Cristina fue la candidata del peronismo con más votos en todo el país. A futuro, el problema de la expresidenta no es Macri. Tampoco Vidal. Su principal obstáculo es interno y radica en el peronismo: ni la "liga" de gobernadores del PJ ni los intendentes bonaerenses pretenden tenerla como locomotora política y electoral hacia adelante.

El ocaso de Massa despunta inevitable. El 10 de diciembre vence su mandato como diputado nacional y vuelve al llano. El actual intendente de Tigre, Julio Zamora, ya no disimula su simpatía por Vidal. Sin embargo, Cambiemos tiene candidato propio para 2019. El actor Segundo Cernadas, esponsoreado por los José Torello, ganó el tramo municipal de la boleta. En San Fernando, otro bastión massista, también se impuso Cambiemos, vía Alex Campbell, en el tramo para el Congreso de la Nación. La primera sección electoral, junto a la quinta sección donde se ubica Mar del Plata -segunda potencia electoral bonaerense detrás de La Matanza- atornillaron el triunfo oficialista.



Ni siquiera el cisne negro de la aparición del cadáver de Santiago Maldonado a 48 horas de las elecciones alcanzó para que Cristina de Kirchner conserve el triunfo que había logrado en las PASO. La expresidenta abundó en menciones al joven artesano en cada acto de campaña y politizó el caso para intentar sacar rédito electoral. La estrategia no dio resultados. Tampoco su tardío repliegue sobre el los intendentes del conurbano y el peronismo más ortodoxo. El jueves se reunirá el Consejo del PJ bonaerense en la sede de la calle Matheu. Cristina dejará de ocupar la centralidad, pero conserva un superpoder de cara a 2019: bendecir o impugnar a cualquier candidato peronista que aspire a sucederla. Con casi 35% de los votos en provincia, el quivalente a 20% del padrón nacional, la expresidente se mantiene como árbitro en la recomposición del futuro peronsimo. Ya no le alcanza para ganar. Pero conserva el poder para hacer perder al PJ en las elecciones 2019.

En la estratégica tercera sección electoral, Unidad Ciudadana mantuvo su supremacía en municipios como Merlo (Gustavo Menéndez), Esteban Echeverría (Fernando Gray), y Lomas de Zamora (Lomas de Zamora), además de la inexpugnable La Matanza (Verónica Magario). Sin embargo, el oficialismo bonaerense mejoró su performance en distritos como Lanús (Néstor Grindetti), donde sacó más votos que en la PASO.

La avalancha de votos de la quinta sección electoral -casi 25 puntos de ventaja sobre UC- sumada a la victoria por 8 puntos en la primera sección -que neutralizó la derrota por igual diferencia en la tercera- garantizaron el éxito electoral de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires. En Vicente López, Soledad Martínez (PRO) ganó con el récord de 62% frente a 18% de UC.

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