No alcanza aumento de impuestos generalizado

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La clara desaceleración que sufren este año los envíos de coparticipación al interior impacta de manera desigual en las provincias, en función del grado de autonomía tributaria de cada distrito.

Las conclusiones pertenecen a un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), que remarca que un mantenimiento del freno en esas transferencias empezará a afectar más duramente la capacidad de gasto de las jurisdicciones de baja independencia impositiva, que además son las que muestran una imposibilidad concreta de sustituir esos menores recursos con esfuerzos recaudatorios propios.

Las remesas de la torta de tributos coparticipables pasaron de aumentar un 32,3% interanual en 2011 a hacerlo sólo un 23,5% durante el primer semestre de este año.

Ese cambio de escenario

-con recursos recibidos de Nación potencialmente menores o iguales a los presupuestados, situación que en los últimos años sólo se verificó en 2009- puso en estado de alerta máxima a los gobernadores, que desplegaron entonces medidas adicionales para acceder a fondos extras.

Esa estrategia incluyó en un importante número de distritos la suba de impuestos, con epicentro en Ingresos Brutos.

Pero, sostiene el IARAF, «los recursos extras que esperan generar, en caso de lograrlo, no necesariamente compensarán la desaceleración que están teniendo de coparticipación», ya que está «íntimamente relacionado con el grado de autonomía tributaria existente, la cual resulta muy dispar a lo largo de la geografía argentina».

En esa línea, el estudio destaca que solamente dos jurisdicciones ostentan una autonomía tributaria superior al 50% -Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires-, mientras que el resto está distribuido en diferentes grupos.

De ese último lote, dos tercios de las provincias tienen una autonomía menor o igual al 28%. Ello significa

-resaltan- que de cada 100 pesos que registran como ingresos tributarios (recaudación propia más coparticipación federal de impuestos), menos de 28 pesos provienen de sus propios ciudadanos de manera directa, mientras que los 72 pesos restantes surgen de transferencias federales de impuestos coparticipables.

Los casos extremos de menor autonomía son los de Formosa y La Rioja, con un 7,2% y un 8,1%, respectivamente. Esto implica que en estas jurisdicciones, más del 90% del financiamiento tributario corriente proviene de la coparticipación federal de impuestos.

Así, afirma el IARAF, «mientras la recaudación propia evoluciona en línea con los cambios impositivos y de administración tributaria decididos por cada jurisdicción, la coparticipación tiene el mismo comportamiento para todas las jurisdicciones».

«Sin embargo, el hecho de que las transferencias nacionales automáticas tengan una distinta relevancia en cada una de ellas, hace que el impacto de las variaciones de la coparticipación sea muy variable por provincia».

Bajo ese razonamiento, por caso, mientras que en la provincia de Buenos Aires por cada 1% de menor crecimiento de la coparticipación en 2012 se requeriría una suba de la recaudación propia del 0,75% para sostener el financiamiento -es decir, para mantener su capacidad de gasto sin cambios-, en Formosa la relación es del 12,9: cada 1% que se frene el crecimiento de los recursos que Nación le envía automáticamente por coparticipación exigiría incrementar la recaudación propia en casi 13 puntos porcentuales para compensar esa desaceleración.

Para el IARAF, «estas diferencias significativas remarcan de manera evidente la imposibilidad concreta de que todas las provincias cubran el freno de ingresos nacionales con esfuerzo recaudatorio propio (aumentando una presión tributaria que está en máximos históricos), y permiten afirmar que un mantenimiento de la desaceleración de la coparticipación de impuestos empezará a afectar más duramente en la capacidad de gasto de las jurisdicciones de baja autonomía tributaria».

No obstante, el informe considera que eso no implica que las jurisdicciones grandes, en general ubicadas en el grupo de las más autónomas o menos «dependientes», no afronten también problemas fiscales y financieros en lo que resta del año, como ya pudo observarse en los últimos meses.

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