Ayer por la madrugada, el presidente encargado de Venezuela, Nicolás Maduro, acompañado de su esposa, Cilia Flores, procuradora general de la República, volvió a acudir a la capilla ardiente para rendir tributo a Chávez y poner sobre el féretro una gorra del equipo de béisbol favorito del presidente, los Navegantes de Magallanes. También esta madrugada se vivió un momento intenso cuando el teniente Juan Escalona, ayudante personal de Chávez, y varios de los hermanos del presidente se abrazaron para entonar a viva voz diversos joropos, las canciones típicas de los llanos venezolanos donde se crió el presidente y con las que continuamente aderezaba sus intervenciones públicas.
"¡Que viva Chávez!", gritaron al unísono abrazados al concluir.
Igualmente, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, uno de los principales aliados regionales de Chávez y quien llegó a Caracas para asistir al funeral de Estado, volvió a visitar el sábado, en compañía de su esposa, Rosario Murillo, el lugar donde reposan los restos de Hugo Chávez. Durante los últimos cinco días, la televisión pública venezolana no ha dejado un instante de transmitir la multitudinaria sucesión de venezolanos ante el féretro de Chávez, con ocasionales desconexiones para entrevistar a diversas personalidades y compañeros políticos en los que se glosa la figura del presidente venezolano. "Su muerte nos ha dolido mucho, pero tenemos que seguir para adelante. Y apoyar a Maduro más que todo porque ése fue el lineamiento que nos dejó Chávez", aseguró Leidi Díaz, caraqueña de 36 años, quien ayer seguía a la espera de ver al presidente.
Las colas, con venezolanos de todas las edades, seguían siendo de horas para contemplar, aunque por unos breves segundos, el rostro del presidente en su ataúd y reiterar su compromiso con los ideales bolivarianos.
"Estamos claro, vamos a votar por Maduro, va a ser el nuevo presidente de Venezuela, y los escuálidos, la oposición, a ver lo que hacen porque no hay cabida para ellos. Vamos rumbo al socialismo del siglo XXI", subrayó María Sotomayor, de la Misión Madres de Barrio, uno de los programas gubernamentales de ayuda a mujeres en situación de pobreza.
Por todas partes del recorrido y en pantallas televisivas desplegadas se muestra el desfile interminable y se recopilan entrevistas, discursos y los principales logros de los 14 años de Hugo Chávez al frente de Venezuela. También por todos lados, decenas de comerciantes aprovechaban la ocasión para vender camisetas, gorras, banderas venezolanas o carteles del fallecido presidente. "Chávez no murió, se multiplicó, "Ahora comienza la leyenda", "Con Chávez y Maduro, el pueblo está seguro", eran algunas de las consignas que coreaban sus miles de seguidores, que desafiaban las altas temperaturas con las botellas de agua y fruta repartidas por miembros de las Fuerzas Armadas de Venezuela desplegadas en esta zona del oeste de Caracas.
| Agencia EFE |


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