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“No hay arte figurativo sin reinterpretación”
Uno de los desnudos femeninos que integran la muestra “El caminante y sus ensueños”, del artista Juan Romano.
En diálogo con este diario, Romano declara buscar la subjetividad en todo momento. "El maestro Torres García dijo una vez", agrega "que si pintamos un par de zapatos, no podemos hacerle creer a la gente que esos zapatos están en la tela. Hoy, en el arte, hay una especie de desesperación con el hiperrealismo, con el deseo de borrar la diferencia entre objeto y representación. Hay que recordar también la célebre frase de Magritte, 'Esto no es una pipa', escrita en su pintura de una pipa".
"El realismo y el naturalismo coinciden, lo que cambia es el contenido", continúa Romano, y da este ejemplo: "Tomemos un cuadro muy conocido, muy realista, como las 'Sembradoras' de Jean-François Millet. Allí se ve, de manera muy figurativa, esas mujeres inclinadas sobre la tierra. Una mirada crítica entiende, al contemplar ese cuadro, lo que el ojo percibe pero no racionaliza. Millet ha elegido ubicar la línea del horizonte por sobre las espaldas de las mujeres inclinadas. Es decir, son parte de la tierra; si hubiera tomado otro punto de vista, y desplazar sus espaldas sobre el horizonte, la pintura cobraría automáticamente una carga de idealismo, de lucha por la elevación, que de esta forma no tiene".
Romano, nacido en Buenos Aires en 1954, realizó frecuentes viajes al noroeste argentino para investigar a las culturas precolombinas. Posteriormente ingresó en Bellas Artes y se formó con Carlos Fels. Durante varios años trabajó en un taller en La Boca, donde realizó retratos de pintores de la zona. En los últimos 20 años ha realizado una docena de exposiciones individuales y obtuvo numerosos reconocimientos, entre ellos el Primer Premio de Dibujo de la Universidad Popular de la Boca y el Primer Premio de Pintura de la Galería Artempo.
"Nunca me interesó competir con la fotografía", añade. "Mi búsqueda tiene que ver con esa representación subjetiva de la que hablábamos, y a la vez introducir una crítica sobre el daño que el hombre le viene infligiendo a la naturaleza desde hace muchos años". Cuando se le pregunta de qué forma introduce esa crítica señala: "Está dada a través de un personaje, la única figura humana que aparece en mis obras sobre la naturaleza, al que llamo El Caminante, y que de alguna forma soy yo mismo. Es un hombre que añora el paisaje, se lo ve por ejemplo sosteniendo el pincel como si fuera un ariete, indicando todo esto que yo digo".
En lo que se refiere a la parte de los desnudos femeninos, aclara Romano: "Comparto la opinión de que la mujer ha sido postergada en la historia. Fue condenada, de diversas formas, ya no sólo en lo laboral sino a las exigencias de que siempre tuviera un cuerpo perfecto, y así han caído muchas veces en enfermedades como la bulimia y la anorexia. En mis desnudos hay una idealización de esa mujer que amo, lo reconozco. A veces la misma que hago con el paisaje. Mis desnudos y mis mujeres forman parte de la misma idealización."


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