- ámbito
- Edición Impresa
No le alcanzó a Bertone el apoyo K
Con una estrategia imposible y aparentemente sin alternativa, Ríos apuntó a sumar adhesiones entre el 40% del padrón que no se acercó a las urnas el 26 de junio y a seducir al 11% que votó en blanco, y se lanzó al balotaje. Nunca dejó de remarcar su «buena relación» con la Presidente, pero desde el principio de la contienda buscó provincializar la elección. Olfateó que no iba a participar ella de la foto en la Casa Rosada, aunque sabía que tampoco le sumaba presentarse como opositora K. Con una sola oración, compaginó su independencia con una casi obligada fidelidad con el Gobierno central. Dijo que «el modelo nacional no está en juego, sino el de gestión provincial» y logró lo que aparece como una peligrosa hazaña en medio de las infrenables pasiones electorales que imponen los tiempos «cristinistas»: separó la cuestión institucional de la partidaria.
Si bien ambas candidatas -como sucedió en elecciones provinciales anteriores- se identificaron por su alineamiento K, esta vez Cristina de Kirchner sí se jugó por una. A Ríos le soltó la mano en la campaña, antes y después del 26, tal vez, por la simpatía que la gobernadora ayer reelecta mantiene con uno de los aspirantes a pelear por el Sillón de Rivadavia, el gobernador de Santa Fe -provincia natal de Ríos-, el socialista Hermes Binner.
La foto con Bertone en la Casa Rosada a días del balotaje le empaña a la Presidente las posibilidades de «adueñarse» de la victoria de Ríos. Lo intentó, sin embargo, la figura elegida para representarla en esta ocasión, el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Apenas desembarcó ayer en Río Grande, buscó minimizar el impacto de la derrota del Frente para la Victoria. «Sabíamos que era una elección pareja, lo celebramos porque Fabiana es una aliada», señaló y reforzó, para que no queden dudas: «Ganó Fabiana y para nosotros es una buena noticia». Más tarde, la propia Cristina de Kirchner se comunicó con la gobernadora para felicitarla.
Antes del 26, Ríos anticipó que habría segunda vuelta y confió en su propia lectura. No arriesgó acuerdos partidarios, tampoco se jugó sobre candidaturas presidenciales y así, tal como apostó, la contienda austral de ayer fue casi como un dèja vu de la anterior, en la que, luego de salir segunda en primera vuelta, también superó a Bertone (aunque hace cuatro años la diputada se postuló de vice de quien buscaba su reelección como gobernador, Hugo Cóccaro).
«En 2007, cuando entramos en segunda vuelta, no hicimos ninguna alianza con ningún sector y ganamos», señaló a Ámbito Nacional días antes de la primera fecha de comicios. «Está claro que las circunstancias son diferentes, pero de todos modos, en Tierra del Fuego se da que las personas votan personas y no hay un claro direccionamiento de votos que los partidos sean capaces de llevar adelante, sino que son decisiones individuales que se suman», completó.


Dejá tu comentario