22 de noviembre 2017 - 00:00

“No perdemos la esperanza pero ya estamos entrando en una etapa crítica”

Lo dijo anoche el vocero de la Armada en el último parte donde se informó que no existían novedades.

Sin precedentes. A pesar del mega operativo desplegado, el vocero de la Armada evidenció su desazón por la falta de resultados.
Sin precedentes. A pesar del mega operativo desplegado, el vocero de la Armada evidenció su desazón por la falta de resultados.
Concluido el sexto día de búsqueda sin poder dar con el paradero del submarino ARA San Juan, hoy comienza una nueva etapa. La carrera contra reloj para dar con la dotación antes de que la atmósfera interior de la nave se torne irrespirable por falta de oxígeno. A esta altura la sospecha de algunos submarinistas consultados por este diario es que el San Juan estaría asentado en el lecho oceánico. A partir de la avería conocida, centrada en las baterías del compartimiento de proa, trazan la hipótesis de que la falla pudo ser mucho más significativa, comprometer la movilidad y todos los mecanismos del buque a punto que ni siquiera pudo "soplar" (vaciar el agua) de los tanques de lastre para ganar la superficie. Los submarinos pueden sumergirse, emerger y flotar alterando su peso a través de llenar con agua o aire esos tanques de lastre. Que no se haya registrado ninguna señal de socorro, por caso, bengalas rojas que se expulsan con aire comprimido ni las boyas de emergencia, tampoco balsas, manchas de aceite ni sonidos de golpes en el casco; en el código Morse un golpe identifica la letra E (por emergencia); preocupa a los marinos. El oxígeno remanente en caso de que el último período de snorkel hubiera sido el miércoles fatídico, comienza a ser el factor que pone presión a los medios empeñados en ubicar cuanto antes la posición del submarino.



La operación SAR (Search and Rescue, en inglés) nacional e internacional con más de 15 buques, 10 aviones y diversos equipos de última tecnología continuará en la zona profunda adyacente del Golfo San Jorge. Hacia allí zarpó ayer al mediodía el buque noruego Skandi Patagonia, lleva a bordo el equipamiento del Escuadrón de Rescate de Submarinos de la Armada de los Estados Unidos, 4 vehículos sumergibles operados de manera remota y una cápsula de salvamento que una vez adosada a la escotilla del submarino, permite la evacuación de 6 tripulantes por vez. Los vehículos robot se usan para la exploración previa de las condiciones en que se encuentra el submarino, pueden descender a un rango de profundidad que supera los 200 metros al igual que la campana de salvamento. La partida del Skandi Patagonia, el buque nodriza del megaoperativo, abrió una nueva esperanza. Atrás quedaron las pistas descartadas ayer -las siete llamadas satelitales anunciadas por el ministro Oscar Aguad que no ocurrieron, los ruidos detectados en Península Valdés, identificados como sonido biomarino, la balsa que no correspondía al equipamiento del submarino y la bengala blanca que había divisado una aeronave estadounidense y que luego el vocero naval capitán de navío, Enrique Balbi dijo no provenían del San Juan.

Más países sumaron medios para la búsqueda, Alemania, un avión P3, Francia un avión Falcón 50, Colombia un avión C235, Perú un aeronave Fokker 60 y Uruguay un avión B 200.



La mejora en las condiciones climáticas con olas que disminuyeron su altura, ahora entre 3 y 4 metros, facilitarán la eco detección de los sonares de las naves de la marina criolla. El sonar operado en modo activo emite un pulso de sonido que al encontrar un obstáculo bajo el agua rebota y permite su localización. La propagación del sonido en el agua se ve seriamente comprometida cuando hay mar gruesa, el movimiento genera burbujas que dificultan la identificación de los objetos y también limita el alcance (la distancia) de la detección. Este fue el inconveniente que enfrentaron hasta ahora los destructores ARA Sarandí, ARA La Argentina y las corbetas ARA Espora, ARA Spiro y ARA Robinson. Otro parámetro no menor es la temperatura del agua, cuanto más fría menos alcance porque se dificulta la propagación del pulso sónico. El sonar también tiene un modo pasivo que permite "escuchar" los ruidos subácuos, el operador está adiestrado para poder identificar (clasificar, en la jerga de los submarinistas) de qué se trata el sonido detectado.

Cubriendo el trayecto que iba a cumplir el San Juan en procura del puerto de Mar del Plata, luego de que comunicara la novedad en las baterías, se ubicará en rastrillaje al navío polar británico HMS Protector. Dispone de una sonda multihaz que permite levantar un dibujo muy preciso del fondo marino e identificar anomalías como sería un submarino apoyado. En el mismo derrotero trabajarán los buques hidrográficos ARA Austral y ARA Puerto Deseado que tienen un equipo similar.

Al esfuerzo internacional ayer se sumó la marina de España que dispuso el envío de tres contenedores especiales que se utilizan desde el buque nodriza y permiten llevar a la profundidad del submarino siniestrado, oxígeno, agua y víveres. La misión es asegurar la supervivencia mientras se llevan adelante las maniobras de rescate y evacuación de los tripulantes.

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