Hubo una chance bien notoria, proviniendo del exterior, como para que el Merval pudiera también levantar su puntería y mostrar otro semblante a los operadores. Desde datos dispersados en los Estados Unidos, con el clásico de ser "mejor que lo previsto", halló el Dow Jones una palanca para mover un rebote y sostenerlo hasta el 0,7%. Los europeos no dejaron pasar la ocasión de subirse, generando también repuntes en toda la línea. Y la gran nota, por el derrape intenso en que venía, la dio el Bovespa con resurgir del 2,4%. Simplemente acompañando la tónica imperante, el indicador local quedaba habilitado para desquitar algo de lo que vino cayendo. Sin embargo, retrocedió a un mínimo de 3.001 puntos, alcanzó su máxima altura en tibios 3.044 y, en el cierre, se vio desagiado por ventas a un nivel de 3.013 unidades, lo que dejó una nueva rueda con baja del 0,26%. Diferencias con 24 títulos positivos, por 32 en descenso, donde hubo resultados mixtos en el plantel de las líderes y con dos de las de mayor peso específico -Grupo Clarín e YPF- no colaboraron con plazas en aumento. Un desarrollo que se distinguió por la pesadez operativa que no llegó a ser tónica floja, dejando pasar una oportunidad donde solamente con copiar lo exterior podía haber generado otros saldos.
Lo inexpresivo en las cotizaciones se ratificó en el cúmulo de negocios para acciones. Salvo Tenaris, ella sola y sus casi $ 11 millones, que se llevó la tercera parte del total del día, el movimiento en el resto, fue mediocre y desinteresado. Se alcanzaron a reunir menos de $ 34 millones efectivos, lo que se tradujo en un ritmo muy lento y difícil para congeniar operaciones. Una rueda sin colores, lavada. Y la Bolsa, gris.
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