No todo es indignado clamor de celebridades

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 París/Bellinzona (Suiza) - Roman Polanski presentó ayer a través de sus abogados un recurso contra su extradición a EE.UU., confirmó la corte encargada del caso en Bellinzona. En un comunicado del tribunal se señala que «La decisión se tomará en las próximas semanas tras el intercambio de escritos».

Entretanto, y mientras otros cineastas como Woody Allen, David Lynch y Martin Scorsese se sumaron al curioso clamor del mundo del cine por la liberación «inmediata» de su colega acusado de violar a una menor en 1977, la ministra de Exteriores de Suiza, Micheline Calmy-Rey, admitió ayer que quizás hubo «falta de tacto» en la detención de Polanski en Zurich. Aunque no dudó de la legalidad jurídica de la medida («Existe un tratado de extradición con Estados Unidos y Suiza respeta los tratados», dijo), Calmy-Rey calificó como una «demostración de falta de tacto» por parte de la policía el hecho de utilizar la invitación efectuada a Polanski por el Festival de Cine de Zúrich -que le iba a entregar un premio a la trayectoria- para detenerlo nada más aterrizar en esa ciudad.

En cuanto a la posibilidad de que el cineasta sea liberado bajo fianza, fuentes judiciales suizas deslizaron que los términos del acuerdo deberán garantizar que permanecerá en el país, aunque funcionarios del Ministerio de Justicia, dijeron que la libertad bajo fianza no es muy común en Suiza.

En tanto, según informó ayer la CNN, Samantha Geimer, la mujer que a los 13 años fue presuntamente violada por Polanski, delito por el que fue detenido, informó a través de su abogado que no hará declaraciones sobre la detención del cineasta. En una entrevista anterior con el conductor Larry King de la cadena, Geimer, hoy de 45 años, había dicho que hace mucho que perdonó a Polanski. «Nunca pedí que lo encarcelaran», declaró.

Por otra parte, medios suizos informaron ayer que Polanski recibió el lunes en su celda de Zurich la visita de su esposa, la actriz Emmanuelle Seigner, el cónsul francés en Suiza, Jean-Luc Fauré-Tournaire y el embajador polaco, Jaroslaw Starzyk. Seigner declaró a la salida estar «consternada pero lista para luchar».

Pese al apoyo que le está dando Polonia (país donde nació Polanski), el primer ministro de ese país, Donald Tusk, se pronunció ayer en contra de convertir la detención del realizador en una cuestión «política nacional» en su país, en declaraciones al canal de TV privado TVN24. Tusk afirmó que no ve motivo de «lanzar un grito nacional», ya que nadie está sufriendo una injusticia. Agregó que su país debe tomar las mismas medidas que se adoptarían con cualquier otro ciudadano polaco en una situación tan incómoda como ésta. El jefe de gobierno polaco señaló que Polanski cometió un delito grave y que es sabido que los estadounidenses actúan con dureza en estos casos.

No es el único. Más allá de la indignada condena a la detención por parte de buena parte de la comunidad cinematográfica internacional, el caso divide aguas entre quienes defienden al cineasta y quienes lo acusan. La edición online del semanario francés «Le Point» informó ayer que el 97 por ciento de los casi 500 bloggers que comentaron el caso del director de 76 años aplaudieron su detención por parte de la policía suiza el pasado sábado.

Muchos ciudadanos criticaron el apoyo de la intelectualidad francesa al director de «El pianista» y subrayaron el tratamiento de privilegio que parece tener por ser famoso y rico. Daniel Cohn-Bendit, ex líder del Mayo 68 francés y actual eurodiputado ambientalista alemán, criticó ayer el apoyo que el gobierno francés le ha manifestado al director franco-polaco. El caso Polanski es «un problema de justicia», nacido de «la violación de una chica de 13 años» en 1977, dijo Cohn-Bendit, criticando al ministro de Cultura del gobierno francés, Fréderic Mitterrand, que definió como «simplemente espantoso» el arresto del director «por una vieja historia que ya no tiene ningún sentido». «Pienso que un ministro de la Cultura, aunque se apellide Mitterrand, lo que tendría que haber dicho es espero ver los expedientes judiciales, porque es un caso muy grave de violencia sexual contra una chica de trece años, y la misma víctima ha dicho que no presentó denuncia porque le dieron una buena cantidad de dinero», subrayó el eurodiputado.

Hubo reacciones similares en todo el mundo, como la de una carta de un lector al periódico «The Australia» en la que se señala: «Si (Polanski) no fuera famoso, ¿alguien consideraría que su arresto es inusual? Si fuera un cura católico o un maestro de escuela nadie simpatizaría con él». El diario español «El Mundo» comentó ayer en su editorial: «Lo que no se entiende es por qué Polanski ha sido detenido ahora, tres décadas después de escapar de EE.UU.. Sea como fuere, el director polaco debería ser extraditado para responder de una acusación tan grave, ya que nadie está por encima de las leyes. Lo contrario sería la impunidad».

«No, el mundo entero no está con Polanski», señala por su parte la conocida columnista italiana Maria Laura Rodota en el «Corriere della Sera». Y hay que explicar eso, concluye, «no tanto a los ministros franceses, actores, directores y otras celebridades que lo defienden, sino a las niñas de 13 años en todas partes».

La fiscalía de Los Angeles tiene 60 días para presentar el pedido definitivo de extradición tras el provisorio que existe ahora. En caso de que sea rechazado el recurso contra la extradición que hizo presentaron ayer los abogados del cineasta, puede acudir a la máxima corte del país, la Bundesgericht. Y el mismo procedimiento se repite cuando llegue la orden definitiva de extradición.

En tanto, medios estadounidenses informaron ayer que la detención de Polanski podría retrasar el estreno de su nueva película, el thriller «The Ghost», basada en una novela de Robert Harris, con Pierce Brosnan y Ewan McGregor.

Según señaló «Los Angeles Times», citando al agente de Polanski, Jeff Berg, el director terminó de rodar la película, pero faltan algunas cosas como la música y la edición del sonido.

Agencia DPA, EFE. ANSA

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