Los premiados probaron que los neutrinos -partículas subatómicas sin carga- cambian de estado, una metamorfosis que no es posible sin masa. McDonald explicó que dichas partículas sirven "para explicar la evolución del universo ya que los neutrinos están entre las partículas fundamentales que no sabemos cómo seguir subdividiendo, y su conocimiento arroja luz sobre cómo evolucionó el universo. Saber que tienen masa nos ayuda a revelar esos misterios".
Los neutrinos son las partículas más misteriosas del universo ya que cada segundo, billones de ellos atraviesan nuestro cuerpo, nuestras casas y el resto del planeta sin dejar rastro alguno, lo que les valió el apodo de fantasmas.
Parte de ellos se crean en la atmósfera terrestre cuando incide en la radiación cósmica y otros son producidos en reacciones nucleares dentro del Sol. Los únicos lugares donde son visibles es en descomunales detectores instalados debajo de montañas, en viejas minas y otros lugares naturalmente protegidos contra cualquier tipo de interferencia por parte de otras partículas más pesadas.
Los neutrinos son tan rápidos y ligeros que se pensaba que no tenían masa. Hasta los descubrimientos de McDonald y Kajita, se calculaba que gran parte de ellos desaparecen sin explicación posible.
"Es un descubrimiento que cambiará los libros de física, así que es realmente un hallazgo de envergadura", dijo Barbro Asman, miembro del comité que entrega el Nobel y profesor de física de la Universidad de Estocolmo
Kajita es director del Instituto de Investigación de Rayos Cósmicos y profesor de la Universidad de Tokio, mientras que McDonald es profesor emérito en la Queen's University en Canadá.
| Agencias Reuters y DPA |


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