10 de noviembre 2014 - 00:23

Noé, un apasionado por el arte en perpetua renovación

Provocan sorpresa las obras recientes de Noé, son pinturas-esculturas, como esta instalación tridimensional de un artista capaz de convocar formas y colores inesperados.
Provocan sorpresa las obras recientes de Noé, son pinturas-esculturas, como esta instalación tridimensional de un artista capaz de convocar formas y colores inesperados.
Como cierre de la temporada 2014, la Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat presenta "Noé. S. XXI". ¿Se puede decir algo más sin caer en un cliché sobre Luis Felipe Noé (1933) después de 50 años en los que ha realizado una fecunda labor artística?

Sí, se puede. Porque sigue trascendiendo a través de una vitalidad contagiosa cada vez que expone, siempre va a producir alguna conmoción aunque varias de las obras ya están en nuestra memoria.

Noé trasciende como pintor, como escritor, como pensador, como un hombre-artista que siempre se renueva, mirando al futuro, por eso es importante señalar una cita a su pensamiento que aparece en el texto escrito para el catálogo de Rodrigo Alonso, curador de la muestra. Según Noé, "el supuesto de base de la obra puede ser papel, tela, madera o también, una impresión digital. El concepto de pintura creo que debe entenderse en el mundo actual como el arte de la imagen (en tanto cosmovisión del mundo), más allá del método que se utilice para lograrla. Pero mi forma de entenderme con ella sigue siendo manual. Una constante preocupación es el límite de la pintura como medio idóneo para reflejar el mundo de hoy. Creo que así como el arte digital no refleja de por sí el mundo en red, la pintura-pintura tampoco está condenada a no poder lograrlo" (De un documento sin título e inédito, reproducido en la página web del artista).

Este pensamiento medular constituye un auto de fe del artista sobre su quehacer y en parte pone una vez más a consideración el dilema, que no debería ser tal, respecto a los medios electrónicos o los tradicionales.

Se exhiben 30 obras que van desde el año 2000 hasta el 2014. Entre ellas está parte de su envío a la Bienal de Venecia que vimos en 2009 en el Spazio Eventi de la librería Mondadori: un enorme lienzo de 11m de largo x 3m de alto, titulado "La estática velocidad" que confrontaba con "Nos estamos entendiendo",15 fragmentos de múltiples formas irregulares.

"Reflexiones con texto y fuera de contexto" (a Noé le gusta jugar con los títulos) una instalación que se extiende por un muro, pinturas, bastidores, sogas, trapos, un gran estímulo visual que en su momento pareció responder al caos, tema que Noé trató recurrentemente en su intento por retratar la sociedad contemporánea desde su famoso libro "Antiestética" publicado en 1965.

Bien dice Noé que "el caos parece lo opuesto a toda estructura, no entendida como tal y que se la confunde con desorden. Cuando se comprende esa complejidad parece ordenarse". Y esto es lo que sucede 14 años después de la creación de esa obra.

Contrariamente," "CAOS-Sociedad Anónima" (2003), no es tan caótico como su título. Se puede "leer" y seguir las vibraciones y filigranas del dibujo, la pincelada de arrastre gestual, los distintos planos que lo componen que encierran figuras y escrituras.

"Argentina 2001- Estado de zozobra" (2001) , presenta unos seres expectantes, en actitud meditativa. En "Ante una difícil situación" (2003), homenajea al crítico de arte y poeta Aldo Pellegrini al incluir un poema suyo. "Crac" y "Precaria estabilidad" (2011) que hacen referencia a crisis económicas, lo muestran con una versión muy fragmentada, colores luminosos, las formas no aparecen tan imbricadas. Por supuesto las obras recientes de 2014 provocan sorpresa: son pinturas-esculturas. "Oxímoron" y "Coherente oxímoron", otra vez juega con las palabras, instalación tridimensional de un artista capaz de convocar formas y colores inesperados, un apasionado por el arte en perpetua renovación.

No podemos dejar de mencionar un acrílico sobre tela de 2008, 80x 158cm "Crimen en la noche suburbana", hipnótico, una luz que viene desde lo profundo, misterioso, atemporal, un momento de aparente calma, poderoso, que invita a quedarse frente a él.

Ameztoy-Arellano

*En el segundo piso de la Colección, Manuel Ameztoy y Ernesto Arellano, un dúo de artistas que se llama "Splash in vitraux", presenta obras que intentan una suerte de prolongación del universo Noé. Una instalación site-specific integrada por objetos escultóricos que el espectador puede rodear, un piso de baldosas de yeso para ser pisado y hasta destruido, una situación no muy feliz, paneles gigantescos de colores vibrantes.

Arellano se destaca en el manejo de la cerámica por su obra de grandes dimensiones que remiten al animé y Amestoy por sus calados instalados en las escaleras, ambas de color rojo. La muestra titulada "Yeso", en palabras del curador Santiago Bengolea, "es una resurrección de la técnica del fresco reinventando el oficio" de artistas que recurren a una nueva simbología denominada "torrente abstracto". Simplemente lo llamaríamos meter las manos en la materia, jugar espontáneamente con la mezcla de colores, una foto del pequeño catálogo así lo demuestra. Sin quitarle mérito pero frente a la trascendencia del universo Noé, hubiéramos pensado en otro tipo de expresión artística para ese espacio.

Ambas muestras clausuran el 1 de febrero de 2015.

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