15 de abril 2009 - 00:00

Norcorea rompe la negociación y acelera su plan nuclear

Norcorea rompe la negociación y acelera su plan nuclear
Pyongyang y Washington - Corea del Norte anunció ayer la reanudación de su programa nuclear militar, la expulsión de los inspectores atómicos de las Naciones Unidas y su retiro de conversaciones internacionales de desarme, en una respuesta a la condena del Consejo de Seguridad de la ONU a su reciente prueba misilística.

Las autoridades norcoreanas ordenaron a los inspectores nucleares salir del país de inmediato y retirar todos los precintos y cámaras de video de la planta nuclear de Yongbyon, informó el organismo de control nuclear de la ONU (AIEA).

Corea del Norte había comenzado a desmantelar ese reactor -que data de los tiempos de la Unión Soviética- hace más de un año, como parte de un acuerdo de desarme alcanzado con China, Japón, Rusia, Corea del Sur y Estados Unidos, en el marco de las conversaciones que ahora decidió terminar.

En un comunicado oficial, Pyongyang condenó la decisión del Consejo de Seguridad, a la que calificó de «un insulto insoportable» que infringe la soberanía de la nación y «denigra severamente» a los norcoreanos. «No hay más necesidad de continuar con el diálogo entre las seis naciones. Nunca más participaremos en dichos diálogos y no nos aferraremos a ningún acuerdo logrado en ellos», sentenció el duro documento, difundido por la agencia de noticias oficial KCNA.

El texto también informó que el régimen comunista reanudará las actividades del reactor de Yongbyon, que fue fuente del combustible utilizado por Corea del Norte en su primera y hasta ahora única prueba de una bomba atómica, efectuada en 2006.

El Consejo de Seguridad condenó el lunes de forma unánime el lanzamiento de un cohete norcoreano ocurrido el 5 de abril y extendió las sanciones contra la nación asiática. Como contrapartida, Corea del Norte afirmó que lanzó el misil para poner en órbita un satélite, pero EE.UU., Japón y Corea del Sur afirman que Pyongyang en realidad probó un misil de largo alcance. Norcorea posee armas nucleares, pero carece de medios misilísticos adecuados para lanzar esas ojivas, de lo que se desprende la fuerte reacción internacional por el lanzamiento.

Aunque la dictadura de Kim Jong-Il había advertido sobre represalias en caso de nuevas sanciones, la dureza de la medida anunciada ayer causó sorpresa, dado que la condena del Consejo se adoptó a través de una resolución no vinculante menos severa que la que impulsaba Washington, a la que se oponían Rusia y China.

«Esperamos que Corea del Norte vuelva a meditar seriamente sobre las repercusiones que esa medida tendrá para las perspectivas de una solución de los problemas en la península de Corea», señaló la Cancillería rusa en un comunicado. Estados Unidos, que durante la gestión del anterior presidente George W. Bush había incluido a Corea del Norte dentro de un «eje del mal» junto con Irán y el Irak de Sadam Husein, dijo que la decisión es un «paso grave en la dirección equivocada». «La comunidad internacional no va a aceptar a Corea del Norte a menos que abandone de modo comprobable sus ambiciones de tener armas nucleares», sostuvo Robert Gibbs, portavoz del presidente Barack Obama.

«Estamos viendo esto como una respuesta innecesaria al legítimo comunicado que expresa la preocupación del Consejo de Seguridad», explicó la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton. «Obviamente esperamos que haya una oportunidad para discutir esto no sólo con nuestros socios y aliados, sino también finalmente con los norcoreanos», agregó.

En cambio, China, principal aliado y benefactor internacional de su vecino comunista, pidió «calma y prudencia» a los países que participan en las negociaciones sobre el programa nuclear de Corea del Norte y los exhortó a proseguir las conversaciones, pese al anuncio de Pyongyang.

Por su parte, Japón expresó su determinación de continuar las negociaciones sobre la desnuclearización norcoreana, pero dijo también que llamará a Pyongyang a cumplir plenamente con la Resolución 1.718 del Consejo de Seguridad, que le exige que renuncie a toda prueba nuclear o al lanzamiento de misiles. Esa resolución fue adoptada en 2006 luego del ensayo nuclear norcoreano (ver aparte).

En tanto, Corea del Sur mostró prudencia. El jefe negociador nuclear Wi Sung Lac declaró a la agencia Yonhap que las amenazas de Pyongyang forman parte del «juego» norcoreano: «Ahora hay una fase de confrontación que algún día se convertirá en diálogo», sentenció.

Expertos dijeron que Corea del Norte podría tardar entre seis meses y un año para rehabilitar su reactor y que la instalación es tan obsoleta que podría no constituir una grave amenaza, incluso una vez puesta nuevamente en pleno funcionamiento. No obstante, opinaron que la amenaza podría servir a Pyongyang para llamar la atención de la nueva administración Obama y conseguir el máximo de concesiones internacionales.

Agencias DPA, EFE, AFP, Reuters y ANSA