- ámbito
- Edición Impresa
Novela escándalo del magistral Boris Vian

El escándalo recorrió París a las pocas semanas que se publicó, a fines de 1946, la novela «Escupiré sobre tu tumba», del estadounidense Vernon Sullivan, traducida por Boris Vian, que narraba con feroz violencia y una intensa sexualidad explícita, la carrera de vindicta criminal que realiza Lee, un hombre negro que por un azar genético tiene la piel casi blanca. Lee busca vengar a su hermano menor, asesinado por racistas por haberse acostado con una mujer blanca.
La crítica elogió intensamente a Sullivan y comenzó a buscarlo, pero el gran escritor afroamericano, autor de una novela negra en el mejor estilo de las de Hammet y Chandler (y, según su traductor, «más sádico que sus predecesores»), no aparecía por ninguna parte. Boris Vian tuvo que salir a explicar cómo el editor había conocido al autor en una reunión franco-americana, y le había entregado el original de esa novela «que en América habrían prohibido, sin ninguna duda, al día siguiente de su publicación en cuanto es un afán de venganza en una raza que vive aún escarnecida y aterrorizada». La novela se volvió irrefrenable best seller.
Hasta ahí todo iba bien, pero el «Cartel de Acción Social y Moral» de Francia, que conducía Daniel Parker, pidió la prohibición de la novela de Sullivan, junto a las de Henry Miller, por «ultraje a las buenas costumbres». La justicia actuó y convocó al traductor, a falta del autor. Y Boris Vian tuvo que salir a confesar que Vernon Sullivan era él. Eso aminoró los cargos, se lo consideró una broma, un pastiche, una ironía a la excedida narrativa estadounidense, y Vernon Boris Sullivan Vian pudo publicar tres novelas más. Los que no perdonaron a Vian fueron los críticos literarios que consideraron que se había mofado de ellos. Y cuando el genial Boris Vian comenzó a publicar novelas con su nombre, obras maestras como «La espuma de los días» y «La hierba roja», que lo han colocado entre los mas grandes escritores franceses del siglo XX, la crítica lanzó sobre ellas un impiadoso y despreciable manto de silencio, que sólo comenzó a transformarse construyendo su estatua actual gracias al apasionado reconocimiento de las nuevas generaciones, comenzando por la famosa de «mayo del 68". Pero Vian hacía ya nueve años que había muerto y no pudo saber que «ese escritor eternamente adolescente» había alcanzado su deseada «romántica victoria de sátrapa patafísico», como afirmó su epígono jazzistico Julio Cortázar.
Para que la historia del heterónimo Vernon Sullivan (uno de los 27 seudónimos que usó Vian) se uniera eternamente con la del escritor tenía que concluir en un drama. Boris Vian desde chico sufría del corazón, por eso quiso tener (y tuvo) mil vidas: fue ingeniero, poeta, cantante, trompetista, novelista, filósofo, escultor, pintor, dramaturgo, periodista, guía turístico, compositor de una ópera, entre muchas otras cosas. Cuando le propusieron llevar al cine «Escupiré sobre tu tumba», él se negó. Cuando le mostraron el guión, volvió a decir que no. Cuando la estrenaron, entró a ver la porquería que habían hecho con su obra, y en una butaca murió de un ataque al corazón. Tenía 39 años.
M.S.


Dejá tu comentario