12 de octubre 2011 - 00:00

“Nuestros libros niegan u olvidan el valor de Artigas”

López Mato: «Artigas fue el primero en declarar la independencia de España. Por eso, cuando en 1816 le envían la Declaración de la Independencia, él dice: ‘Pero si yo ya la declaré’».
López Mato: «Artigas fue el primero en declarar la independencia de España. Por eso, cuando en 1816 le envían la Declaración de la Independencia, él dice: ‘Pero si yo ya la declaré’».
«La historia argentina, escrita desde la perspectiva porteñista, ha maltratado la figura de quien fue el primer caudillo de estas tierras», se lee en «Artigas. Un héroe de dos orillas», el nuevo libro de Omar López Mato, que acaba de publicar la editorial El Ateneo, donde se revisa la imagen del prócer uruguayo, recordando, entre otras cosas, que cerró su testamento con la frase: «Yo, José Gervasio Artigas, argentino nacido en la Banda Oriental». Entre los libros de Omar López Mato, médico, investigador de la historia y el arte, se encuentran «Ciudad de ángeles», «Males de artistas», «Animalitos de Dios», «Desnudo de mujer», la serie «Detrás de las pinturas». Dialogamos con él.

Periodista: ¿Cómo surge en usted escribir una biografía de Artigas?

Omar López Mato: Por razones tanto turísticas como de trabajo tuve que viajar con frecuencia a Uruguay, y allí me encontré con algunas historias que tienen los amigos orientales que no coinciden con las que tenemos en nuestros libros. Me habían quedado algunas frases de un libro sobre historia argentina que escribió Christophersen, un conocido neurocirujano, donde marcaba discrepancias respecto a la historia oficial. En forma especial, en los primeros años de vida patria, las diferencias que había con Artigas. Me pareció muy interesante comenzar a leer la historia argentina desde el punto de vista de otro país. Encontré un conjunto de hechos muy importantes, y que curiosamente no se los enseña o se los tiene completamente ocultos. Eso me ofrecía una versión nueva. Nosotros tenemos, en nuestro imaginario popular que Moreno, Belgrano, San Martín, eran republicanos, y nada más lejano a esa posición. En realidad todos ellos tenían inclinaciones monárquicas, como era dable encontrar en una persona del siglo XIX, sobre todo después del desastre que había sido la Revolución Francesa. En ese momento sólo había dos repúblicas, la Norteamericana y la Confederación Suiza. Artigas había leído la Constitución norteamericana, y tenía una franca admiración por lo que habían hecho los ex colonos ingleses, y sostiene desde un primer momento un espíritu democrático, representativo y federal, o confederado, porque en ese momento no estaba muy clara la diferencia de esas dos expresiones políticas; de hecho a los estadounidenses les costó una guerra cincuenta años más tarde. Artigas tiene al respecto un planteo muy claro. El conflicto entonces era con Buenos Aires -con quien había un conflicto subyacente de tipo comercial- porque los porteños eran monárquicos, y los orientales eran republicanos. Eso lleva a posiciones muy encontradas. A Artigas dos veces se lo expone como «traidor a la patria». En realidad de 1810 a 1816 hubo en Buenos Aires una larga discusión, especialmente con España, y después con otras potencias, para que amparasen al Estado naciente. En cierto momento hubo la franca intención de reconciliarse con España, sobre todo con la España liberal, anterior a 1812. Rivadavia, Belgrano, Sarratea se presentan ante Fernando VII como vasallos, y hay claros intentos de Alvear de convertirnos en protectorado británico, y a su vez Pueyrredón quería traer una rey francés. Entonces la guerra de Artigas es en contra de cualquier intento monárquico.

P.: ¿Por eso busca hacer alianza con un grupo de provincias?

O.L.M.: Un hecho olvidado o negado es que quien primero declara la independencia de España es Artigas. Y no lo hace en territorio oriental sino en Entre Ríos, en Concordia. En 1815 declara la independencia de cualquier poder extranjero, y en ese Congreso no sólo hay representantes de la Banda Oriental sino también de Entre Ríos, de Corrientes, de Misiones (que eran indios), de Santa Fe y de Córdoba. Es decir que la mitad de las Provincias Unidas del Río de la Plata declaran la independencia cuando aún sobre el fuerte de Buenos Aires flameaba el pabellón español.

P.: ¿Ahí surge declarar a Artigas «protector de los pueblos libres»?

O.L.M.: De algún modo. Pero aquella declaración es algo poco conocido por la mayoría. Por eso cuando en 1816 le envían a Artigas la Declaración de la Independencia, él dice: «pero, si yo ya la declaré». Así como se dice que nuestros primeros próceres eran republicanos, y eran en realidad monárquicos, se pone a Artigas como constructor de un nuevo país, y no eran sus intenciones. Él y su gente se sentían «argentinos nacidos en la Banda Oriental». En dos oportunidades, tanto Alvarez Tomas como Alvear, le ofrecen escindir la Provincia Cisplatina, formar otro país. Artigas lo rechaza consciente de que si se hacía un país independiente iba a caer en manos del Imperio Portugués, quien finalmente terminó invadiendo la Banda Oriental. Artigas se considera argentino, así lo dicta en su testamento, hecho pocos meses antes de morir en Paraguay, así lo dice Lavalleja poco antes de que Uruguay se convierta en un país nuevo gracias a la intervención de los ingleses, que son los que permiten la existencia de éste «Estado tapón», como se lo ha denominado tantas veces. Por tanto Artigas es un héroe de las dos orillas que se convierte en el primer argentino como tal porque encabeza un movimiento de independencia, pero la historiografía argentina lo deja de lado. Las referencias que hace Bartolomé Mitre de él son poco valorativas. Artigas había tenido relación con De Vedia, el suegro de Mitre. Y de ahí sale la especie de que Artigas se había dedicado al cuatrerismo. Lo que es probable, pero la oligarquía porteña se dedicaba al contrabando. Uno no pude acusar al otro, cuando uno no es mejor que el otro.

P.: Siendo declaradamente argentino, ¿cómo surge Artigas como héroe nacional uruguayo?

O.L.M.: Los uruguayos necesitaban de un «Padre de la Patria», igual que nosotros lo necesitamos, pero nosotros teníamos a San Martín y Belgrano, en algún momento se discutió si podía estar Alvear. Cuando los uruguayos se encuentran sorpresivamente con una nación, necesitan tener un constructor, y José Fructuoso Rivera, Manuel Ceferino Oribe, Juan Antonio Lavalleja se habían pasado haciéndose guerras civiles entre ellos en, por lo bajo, los primeros diez años de vida institucional. Rivera, que fue el primer presidente, termino exiliado y siendo Barón del Imperio Portugués. Oribe viviendo en Buenos Aires haciendo alianza con Rosas. El único con estatura del bronce era Artigas que había seguido su línea política y no se le pueden achacar excesos de juicios sangrientos, de ejecuciones sumarias, como eran tan frecuentes de este lado del Plata. En un momento. Alvarez Tomas le manda encadenados una serie de ex oficiales artiguistas que se habían dado vuelta y peleado contra él, para que dispusiera de ellos a su gusto, como entregándole la carne a las fieras. Y Artigas le dice: «Yo no soy verdugo de Buenos Aires, esa gente peleó para ustedes, ustedes los tienen que proteger», y los ayuda a embarcarse y los manda de vuelta a Buenos Aires. Fue una figura notable, con convicciones que terminaron siendo el modo de gobierno de América Latina, el modo de gobierno representativo, republicano y federal, que hace un renunciamiento, que la plata que tiene la cede a los oficiales presos en la Ilha das Cobras en Río de Janeiro, y que se interna durante treinta años en Paraguay, dedicándose a trabajar la tierra y predicar el Evangelio.

P.: ¿Qué buscó al ofrecer imágenes de cuadros que muestran a Artigas en diversos momentos?

O.L.M.: Recoger un poco de la pictografía clásica. Cuando se lee lo dos tomos que Juan Zorrilla de San Martín le dedica a Artigas, pareciera haberlos hecho para inspirar a artistas en los monumentos del prócer. Cuando el culto artiguista se difunde, se hace un enorme conjunto de monumentos en el Uruguay, y quien los inspira señalando los hechos que tienen valor iconográfico es quien fue el abuelo de China Zorrilla, y el padre del escultor Juan José Zorrilla de San Martín, que hizo el monumento a Artigas que está en Buenos Aires, en Avenida del Libertador entre Austria, Tagle y Figueroa Alcorta.

P.: ¿Eso tiene que ver con sus investigaciones de monumentos de los cementerios o lo que hay «Detrás de las pinturas»?

O.L.M.: En ese caso, además del interés estético, lo que relato es la historia de los cuadros, quiénes son los personajes que están en las telas. Hay una relación constante entre historia y estética. En «Ciudad de ángeles», por caso, mezclo la historia de la Recoleta con la de cada monumento. En «Males de artistas» muestro las relaciones entre enfermedad y creación. En «Desnudo de mujer» cuento la historia de las modelos que posaron para un conjunto de artistas, y la vida que llevaban.

P.: ¿Que está escribiendo ahora?

O.L.M.: «Cuadros clínicos», sobre las enfermedades de los individuos en el contexto artístico, por ejemplo en «Las meninas» de Velázquez. Conjuntamente trabajo, en esa forma de observar desde la perspectiva oriental la historia argentina, en un libro sobre José Fructuoso Rivera. Y, como siempre estoy con más de un texto, estoy con un libro sobre el «Juicio a los Mazorqueros», contando el rosismo desde los mazorqueros, desde Cuitiño, y desde un opositor, el mismo acontecimiento desde dos puntos de vista.

Entrevista de Máximo Soto

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