La nueva exigencia que dispuso el Gobierno la semana pasada sobre los fondos de inversión (e indirectamente sobre las compañías de seguros), que los obligó a destinar una parte más grande de sus patrimonios a instrumentos que financian proyectos productivos o de infraestructura (el llamado "inciso k"), inició un desarme de carteras en este sector que aumentó la oferta de bonos en dólares, tanto soberanos como corporativos, y le puso freno a la suba de las cotizaciones. Ayer, el Bonar 2024 terminó en terreno negativo, y su precio cerró en el menor valor desde el jueves pasado, cuando se emitió la circular de la Superintendencia de Seguros. A su vez, el Boden 2015 y el Bonar X, los títulos más negociados del mercado local, también perdieron fuerza y concluyeron el día con subas marginales del 0,21% y el 0,15%, respectivamente.
Este jueves, la Superintendencia de Seguros fijó en un 30% la parte del patrimonio que deben tener invertida los grandes fondos de infraestructura en el "inciso k". Entre ellos, por ejemplo, Schroder, Megainver, Gainvest, SBS y los pyme. El plazo para cumplir con esto es en 15 días. Y en marzo, esa porción deberá ser ampliada al 60%. Se prevé que la medida genere un descalabro en el mercado bursátil, porque apurará a muchos a desarmar masivamente bonos que tienen en cartera (muchos de ellos en dólares).
El objetivo del Gobierno es forzar a estas compañías a financiar a la petrolera estatal YPF, y presionar a las aseguradoras -que invierten en estos fondos- a reordenar carteras, con enormes ventas de títulos que podrían hacer caer el contado con liquidación (un tipo de cambio que sirve de referencia al "blue").
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