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Nuevos bonos del canje pagarán 15,75% en pesos
Hernán Lorenzino
Las posiciones sobre la tasa final a pagar se están acercando. Para el tramo variable de está transacción se fijaría el rendimiento de la Badlar (tasa de interés de los plazos fijos de más de un millón de pesos a 30 días) a la que se sumaría un plus de hasta tres puntos adicionales. Hay complejidades propias de cada entidad que hicieron que este canje de la deuda -sumaría u$s 3.000 millones- se fuera demorando. Igualmente podría hacerse la difusión del cierre este viernes, aunque como siempre en todo lo que a anuncios económicos se trate dependerá de factores totalmente ajenos a la operación en sí. Puntualmente dependerá del microclima de la residencia de Olivos. Entre las complejidades mencionadas primero se dio lo sucedido con el Banco Ciudad, con el que ya estaba acordada su participación a fin de año, pero luego se dio marcha atrás por decisión oficial. Ahora habría un nuevo acuerdo. Otra entidad local, que tiene un pago por deuda en dólares no puede ingresar al canje en su totalidad. La solución vino una vez más de la todopoderosa ANSES a cargo de Amado Boudou: el organismo le comprará todos los Préstamos Garantizados para que pueda hacer frente al vencimiento, pero la tenencia restante ingresará en la transacción. Como se ve, el canje es voluntario, pero el gobierno se ocupó de utilizar el slogan «pertenecer tiene sus privilegios». O mejor dicho, «rechazar la oferta tiene sus desventajas». Por ello es que la tasa acordada es muy inferior a la que en condiciones normales Argentina debería pagar. De base, hoy el país tiene el crédito cerrado por lo que ya aceptar que se renueve un vencimiento es un triunfo. Pero si a ello se considera que la tasa es menor al 16% en pesos cuando los papeles argentinos rinden casi 40% en dólares y a plazos menores, más victorioso se puede mostrar el gobierno. Pero no hay mucho para festejar, dado que no es resultado de un aluvión de interesados en invertir en los papeles domésticos a esos rendimientos sino que es la única salida del callejón en el que se encontraban sus tenedores.
Lo que está claro es que la estatización de las AFJP fue en lo financiero un tubo de oxígeno para las cuentas públicas habida cuenta de los aportes previsionales que ahora ingresan todos los meses para el Tesoro. También por la deuda que estaba en poder de las AFJP y que mágicamente se transformó en un asiento contable intra sector público, dado que lo que paga el Tesoro lo cobra la ANSES, que a su vez lo reinvierte en otro título del Tesoro.


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