Berlín - El bloque conservador de la canciller Angela Merkel y el Partido Socialdemócrata (SPD) afrontaban al cierre de esta edición en Berlín su última ronda de negociaciones antes de sellar un acuerdo para reeditar una coalición de Gobierno que ponga fin a los más de cuatro meses de incertidumbre política. Pero más allá del entendimiento, todavía restará que más de 400.000 afiliados del SPD, voten en marzo si están de acuerdo con la nueva alianza, en momentos que la agrupación goza de un 17% del respaldo electoral. Esta es la segunda vez en los más de 125 años de vida del SPD que se realizará un referéndum entre los afiliados.
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"Cada uno de nosotros debe asumir compromisos dolorosos. Pero estoy dispuesta a ello si podemos garantizar que, al final, las ventajas superan a los inconvenientes", señaló la mandataria ayer por la mañana antes de reemprender las conversaciones formales con el SPD y su partido hermano bávaro, la Unión Cristianosocial (CSU). "Se trata de alcanzar las condiciones previas para poner en marcha un Gobierno estable para que el día de mañana también podamos vivir en una situación de prosperidad y seguridad", añadió Merkel.
Conservadores y socialdemócratas se habían dado inicialmente de plazo hasta el pasado domingo para pactar la reedición de la alianza que ya gobernó el país durante los últimos cuatro años. Sin embargo, sus marcadas diferencias en temas de salud y contratación laboral, cuyos flecos pendientes los mantenían ocupados ayer, les llevaron a retrasar las negociaciones hasta en dos ocasiones.
"Hoy es el día clave (por ayer), el día de las decisiones. Espero que sea con un espíritu positivo y con un buen resultado para nuestro país", dijo el líder del SPD, Martin Schulz, antes de reunirse con la canciller. En la que se estimaba que era la última jornada de negociaciones, figuraban sobre la mesa temas de política exterior.
Schulz termina el diálogo para una futura gran coalición muy debilitado, tras recibir un mandato por un margen muy estrecho en un congreso en el que quedó patente el descontento de muchos socialdemócratas ante la idea de volver a gobernar como socios menores de Merkel. El ex presidente del Parlamento Europeo es además consciente de que su continuidad al frente del partido está en peligro. Desde hace más de cuatro meses, Alemania trabaja en la formación de un nuevo Ejecutivo. La potencia europea está dirigida por una Administración en funciones desde hace más de 130 días. Nunca se había necesitado tanto tiempo para formar un nuevo gabinete.
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