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Numerología: efectos del 27-O según piso, techo y diferencia
• Los cálculos de Massa, Insaurralde, Scioli y los ultra-K sobre impacto de futuro de la elección

¿Cuánto pesan, en valores futuros, 90 mil votos en la provincia de Buenos Aires? En porcentaje expresan sólo un punto pero pueden, en el conteo final, ser el salvavidas o un vaso de agua salada para un náufrago. A esas sutilezas matemáticas se dedican, en esas horas que se agotan en afinar el dispositivo electoral, los operadores de la política.
En los comandos de Sergio Massa, Martín Insuarralde, en Casa Rosada y en La Ñata bullen los cálculos sobre el domingo. El foco está sobre un triángulo numérico.
I. El porcentaje de Massa. Luego del 34.95% de las PASO, que sin blancos equivale al 36,75, el Frente Renovador da por hecho que estará por encima de los 40 puntos. En los sondeos que lee el FpV casi no hay informe que lo ubique por debajo de ese número. Una medición que circuló en Tigre el fin de semana ubicó al candidato más cerca de los 45. Rápido, Massa ordenó negar esos guarismos. Como Néstor Kirchner y Daniel Scioli, Massa cree que la encuestología es una mezcla de ciencia y religión que puede influir sobre los votantes. Fue la razón por la que escondió ese estudio al interpretar que podría hacer fugar voto útil hacia otras versiones opositoras. Un score final abajo de 40 puntos, a pesar de que el candidato top repite el poema de que así sea por un voto se gana o se pierde, sería asumido como una pésima noticia que, al menos en una de sus variables -hay otras dos- convertiría una victoria estruendosa, que terminaría de instalar al tigrense en la grilla presidencial de 2015, en un triunfo líquido. El impacto palpable sería sobre la cantidad de legisladores, más que nacionales, bonaerenses. El massismo apunta a hacerse fuerte desde la trinchera que es el Parlamento provincia. En esa ecuación, dan por hecho que ampliaron la brecha en la Primera Sección y están en "empate técnico" en la Tercera, el último bastión del peronismo K. Además, dicen, mejoraron en el sur -donde el FR quedó tercero- y en la costa, con epicentro en Mar del Plata, donde terminaron a 8 puntos del FpV. Los números últimos guiarán las palabras de Massa la noche del domingo, entre un mensaje nacional y un relato menos pretencioso.
II. La diferencia. El 11-A, el FR superó por 5,35 puntos al FpV, lo que representa 460 mil votos. En los borradores del FR computan que el 27-O, la diferencia sólo en la primera sección será de medio millón de votos, es decir sólo en esa región despegarían más de 5 puntos de Insaurralde. Según el campamento y la encuesta, la diferencia oscila entre 7 y 14 puntos. La frontera, casi como un efecto de ilusión óptica, se para sobre los 10: el massismo empuja para superar esa frontera y el peronismo K rema y reza para llevar lo más abajo de ese número, en lo posible debajo de los 8 puntos. Una diferencia muy holgada por arriba de los 10 puntos sería, admiten cerca de Insaurralde, muy dañino para su proyección futura pero, además, un golpe bestial para el dispositivo K. Scioli mide, con el mismo criterio, su día después: en La Plata entienden que una victoria massista por más de 10 puntos será costoso, pero no terminal. El gobernador tiene decidido estar el domingo en NH Tango, el búnker que eligió el FpV bonaerense, para hablar después de la elección, sea cual fuere el resultado. Scioli mide de una manera particular el desgaste: prioriza la centralidad por sobre los costos, como parte de proceso para evitar que asomen otros protagonismos. Además, a su lado, no es candidato. Manotean otro argumento: entró a la campaña con un esquema político y electoral ya armado. En lo funcional, un triunfo explosivo de Massa, podría complicarle el frente legislativo pero tampoco será la primera vez que ocurra: ya le pasó luego de 2009. El massismo prefiere creer que un plus de más de 12 puntos liquidaría las expectativas de Insauralde como gobernador y de Scioli como presidente.
III. El número de Insaurralde. En las PASO, el FpV se topó con una performance por debajo del 30% que no estaba en sus cálculos. Inoculado de optimismo por Scioli, su lazarillo, Insaurralde da por hecho que aquellos valores quedaron atrás y que para el domingo su piso bonaerense está por encima del 32%. En el kirchnerismo estiran la expectativa hasta el 35% -alguno, incluso, la eleva por encima de ese número- lo cual, automáticamente, (por el número a repartir entre los dos candidatos peronistas con más votos) derrumba a Massa y, de rebote, achica la brecha. El FpV registró, luego del sablazo de las primarias, repuntes en los territorios que a nivel provincial derivan en un crecimiento que los despega de la frontera de los 30 puntos, el fantasma más temido. El massismo registró, también, variaciones hacia arriba de Insaurralde pero en sus números esas subas están siempre por abajo de los que detectan de su propia lista, lo cual amplia la distancia.


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