15 de septiembre 2011 - 00:00

Obama busca frenar contra reloj una ofensiva por el Estado palestino

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, se encontró ayer en Jerusalén con el canciller israelí, Avigdor Lieberman. Europa no tiene una estrategia común en la materia.
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, se encontró ayer en Jerusalén con el canciller israelí, Avigdor Lieberman. Europa no tiene una estrategia común en la materia.
Washington y Jerusalén - Estados Unidos encaró una decidida ofensiva para frenar la iniciativa de los palestinos de ser reconocidos como Estado por las Naciones Unidas (ONU), que sería tratada la próxima semana en el Consejo de Seguridad y/o en la Asamblea General. Ese intento de reconocimiento, si bien no tiene chances de lograr plenamente su objetivo ahora, tendría un alto impacto simbólico y permitiría a Palestina alcanzar un estatus intermedio.

Los gobiernos de Israel y Estados Unidos sostienen que la iniciativa palestina, que cuenta con un amplio respaldo en los países miembro de la ONU, generará inestabilidad en Medio Oriente e incentivará a los radicalizados, entre los que hay organizaciones terroristas, como Hamás, que gobierna en la Franja de Gaza.

Es por ello que, además de advertir con sanciones a la Autoridad Palestina (AP), dos altos funcionarios de EE.UU. se encuentran en Medio Oriente. El enviado especial de EE.UU. para la región, David Hale, y el principal asesor de la Casa Blanca en la materia, Dennis Ross, se encontraron ayer con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Ehud Barak. Ambos tienen agendadas sendas citas hoy con el presidente israelí, Shimon Peres, y con su par de la AP, Mahmud Abás.

El mandatario palestino viene anunciando hace meses que apelará unilateralmente al reconocimiento de la ONU, en una jugada estratégica que puede modificar el tablero, estancado en la última década. Para el análisis de muchos dirigentes palestinos, 30 años de virtual mediación estadounidense no rindieron frutos, al tiempo que en los últimos años, varios países, entre ellos la Argentina, reconocieron al Estado. Además, el propio Barack Obama habló varias veces durante su mandato de un Estado palestino en un horizonte cercano, incluso en su discurso ante la Asamblea General de la ONU el año pasado.

Los palestinos aún no decidieron si irán primero al Consejo de Seguridad para solicitar que se los reconozca como Estado pleno, o directamente a la Asamblea General, como «observador».

En el Consejo de Seguridad, con el veto de uno de los cinco miembros permanentes (EE.UU. es uno de ellos), alcanza para que naufrague la iniciativa.

En cambio, en la Asamblea General, los palestinos cuentan con el requisito del apoyo de más de dos tercios de los países, incluida la mayor parte de las naciones latinoamericanas.

Esta semana, Obama advirtió: «Si esto llegara al Consejo de Seguridad, nos opondríamos muy firmemente, porque creemos que sería contraproducente y no llevaría al resultado que queremos, que es la solución de dos Estados».

La aspiración palestina es que el reconocimiento sea sobre las fronteras de los territorios hasta 1967, cuando tuvo lugar la Guerra de los Seis Días e Israel pasó a ocupar Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Con el correr del tiempo, allí se establecieron colonias y hoy viven unos 400.000 israelíes.

A una semana de la Asamblea General y a ocho días de que venza el plazo para que Abás presente su solicitud al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, Toner aseguró que «aún hay tiempo» para desbloquear las negociaciones.

Europa también busca hacer valer su peso, aunque lo tiene más difícil por la disparidad de posturas dentro del bloque. Por lo pronto, se estima que el Reino Unido, también dueño de una silla permanente en el Consejo, acompañe la postura norteamericana.

La Alta Representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad, la británica Catherine Ashton, también se trasladó a Jerusalén para alcanzar un acuerdo contra reloj.

Por su parte, el canciller israelí, Avigdor Lieberman, representante del partido de ultraderecha Israel Nuestra Casa, amenazó ayer con «consecuencias graves y duras» a la AP si da el paso. El jefe de la diplomacia israelí no especificó cuáles serían esas «consecuencias», pero el vicecanciller, Dany Ayalon, señaló que pueden ser nuevos proyectos edilicios de asentamientos de colonos o un cambio en el estatus de algunos sectores de Cisjordania.

De igual manera, en EE.UU. se escuchan advertencias. «Es probable que la asistencia anual de cientos de millones de dólares que les entregamos (en rigor, u$s 450 millones) llegue a su fin», declaró el demócrata Howard Berman, un influyente miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes. También el republicano Steve Chabot afirmó que la ayuda sería retirada.

Las sanciones no serían fáciles de implementar. La no transferencia de impuestos o la quita de la ayuda generarían un mayor deterioro social y darían lugar a revueltas violentas.

Por el contrario, la intención palestina entusiasma la mundo árabe-musulmán, incluidos aliados hasta fecha reciente como Egipto y Turquía. La islamista Hermandad Musulmana de Egipto felicitó ayer al primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, por «su fuerte postura contra la arrogancia israelí».

Erdogan había dedicado, horas antes en El Cairo, duras palabras a Israel y un apoyo total a un Estado palestino. El premier turco, cuyo país mantuvo una alianza estratégica durante décadas con el Estado judío, se reunió en Egipto con Abás.

Agencias AFP, ANSA, EFE y Reuters, y Ámbito Financiero

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