Obama da otro paso y retira visas a cuatro golpistas de Honduras. Lo imitaría Europa

Edición Impresa

 Washington - A un mes de que el presidente Manuel Zelaya fuera desalojado del poder por una asonada cívico-militar, el Gobierno de Barack Obama emitió una señal contundente contra el régimen de facto al revocar ayer las visas diplomáticas de cuatro funcionarios vinculados al golpe de Estado. La medida, reclamada desde hace semanas por, entre otros, el mandatario venezolano Hugo Chávez, fue aplaudida por el depuesto Zelaya.

«Hemos revocado las visas a cuatro de las personas que las tenían», indicó el vocero del Departamento de Estado, Ian Kelly.

El Gobierno de Obama no identificó a los cuatro funcionarios sancionados, tan sólo dijo que estaban en sus cargos cuando Zelaya estaba en funciones y que pasaron a responder, a partir del 28 de junio, a los golpistas. Luego, el régimen de facto de Roberto Micheletti admitió que dos de los sancionados son el juez de la Corte Suprema, Tomás Arita, uno de los que firmaron la orden para que los militares allanaran la vivienda de Zelaya y lo capturaran; y el actual jefe del Parlamento hondureño, Alfredo Saavedra. La vicecanciller del régimen de facto, Martha Lorena Alvarado, fue la que dio los nombres de Arita y Saavedra desde Tegucigalpa.

«Estamos revisando todas las visas tipo A (diplomáticas) de miembros del régimen de facto de Honduras, así como las visas de los familiares de estos individuos», precisó Kelly.

«Tenemos una política de no reconocer el Gobierno de Roberto Micheletti. Éste es un paso que hemos tomado para ser consistentes con nuestra política», sostuvo Kelly, quien se rehusó a caracterizar la medida como un endurecimiento de Washington contra el régimen de facto.

En una primera reacción, Zelaya, quien había exigido a Estados Unidos mayor firmeza frente a Micheletti, celebró que Washington suspendiera «visas a miembros de esta elite golpista», en declaraciones desde Ocotal, Nicaragua, donde montó un campamento cerca de la frontera con Honduras.

«Creo que es una medida correcta, entiendo yo, con el fin de darle un mensaje a la sociedad hondureña de que el Departamento de Estado y el Gobierno de Obama no está apoyando esta interrupción del orden democrático en el país», agregó el derrocado presidente.

Siguiendo esta línea, Kelly afirmó que con la nueva medida, Washington busca seguir «haciendo todo lo que podamos por respaldar el proceso iniciado por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, y los esfuerzos de negociación» para buscar una salida a la crisis.

Se trata de una política que podría ser imitada en Europa. El ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, indicó ayer en Caracas que su Gobierno instará a la Unión Europea (UE) para que adopte una medida similar a la de Estados Unidos.

Al salir de una reunión en la Cancillería venezolana con su colega Nicolás Maduro, el jefe diplomático dijo que la comunidad internacional debe coordinar acciones con el propósito de que el presidente derrocado regrese a su cargo.

«A partir de ahora, vamos a hablar con nuestros amigos norteamericanos para coordinar y potenciar las medidas que conjuntamente podamos adoptar para obtener este objetivo», recalcó.

Pese a que la política adoptada por el Gobierno estadounidense fue -en general- bien recibida por la comunidad internacional, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, acusó ayer a «los organismos de inteligencia» norteamericanos de «fraguar» el golpe de Estado en un intento por impedir el cierre de la base militar aérea de Soto Cano (ex Palmerola) en Honduras.

Allí están apostados 550 efectivos norteamericanos y 650 civiles, entre estadounidenses y hondureños.

Agencias AFP, EFE, ANSA y DPA

Dejá tu comentario