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Obama elimina exenciones a los más ricos
El presidente Barack Obama criticó la propuesta republicana de exenciones impositivas a los ricos y defendió sólo beneficios a la clase media para no repetir errores de las viejas recetas.
«Pienso que los recortes impositivos para la clase media deben ser permanentes. Estas familias son las que vieron caer sus salarios e ingresos en la última década. Además, estos sectores son más proclives a destinar los recortes impositivos a necesidades básicas, lo que fortalecerá la economía en su conjunto», planteó el presidente. «¿Queremos volver a las mismas políticas fracasadas que dejaron nuestra economía en la cuneta o seguimos avanzando con políticas que poco a poco nos sacan de ella?», se preguntó.
Los legisladores republicanos, algunos demócratas y varios economistas se mostraron a favor de extender esa medida, en la creencia de que ayudará a impulsar el consumo y, con ello, el resto de la economía. «No es responsabilidad fiscal. No es un plan serio para gobernar», consideró Obama. El rechazo a extender los recortes, aseguró, «no es para castigar a los más acomodados, es porque no podemos permitirnos los u$s 700.000 millones que costaría» mantenerlos. El presidente estadounidense reveló también su propuesta para aportar incentivos fiscales a las empresas que inviertan en equipos y nuevas instalaciones, y que podrán desgravar en un solo año, hasta 2011, el 100% de la inversión. Hasta ahora, la desgravación era progresiva, en un período entre tres y veinte años. Según los expertos de la Casa Blanca, este plan tendrá un costo para la administración de u$s 200.000 millones en los primeros dos años.
No obstante, el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, indicó que el costo neto será mucho menor, de u$s 30.000 millones de dólares tomando una base de 10 años, dado que el plan acelera las desgravaciones y las concentra en un año. El discurso de ayer en Cleveland se produce apenas dos días después de que Obama anunció un plan de inversión en infraestructuras ferroviarias y viales valorado en al menos u$s 50.000 millones. Otro programa, valorado en u$s 100.000 millones, dará incentivos fiscales a las empresas que inviertan en investigación en desarrollo. Al comenzar el nuevo curso político, Obama optó por poner el énfasis en la economía de modo casi absoluto ante la evidencia de que, pese al crecimiento experimentado en los primeros meses del año, la actividad económica no termina de despegar. Peor aún, la creación de puestos de trabajo no arranca y el índice de desempleo se encuentra en el 9,6%, una tasa muy elevada para EE.UU.
Estas malas noticias llegan en un momento delicado políticamente, apenas dos meses antes de las elecciones legislativas del 2 de noviembre, en las que se renovarán un tercio del Senado y toda la Cámara de Representantes, y en las que los demócratas podrían perder la mayoría en ambas cámaras. En el primer trimestre del año, la mayor economía del mundo creció un 3,7%, impulsada por el plan de estímulo económico que puso en marcha Obama al llegar al poder, que está valorado en u$s 814.000 millones. Agotado el plan, en el segundo trimestre del año Estados Unidos sólo creció un 1,6%.
Agencias EFE y DPA

