Obama reiteró los argumentos que viene defendiendo a favor del cierre del penal: que mantenerlo abierto es "contraproducente" para la lucha antiterrorista, contrario a los valores del país, "socava" la seguridad nacional en lugar de fortalecerla y daña las relaciones con naciones aliadas.
"No quiero trasladar el problema al siguiente presidente, sea quien sea", afirmó el saliente mandatario durante una comparecencia en la Casa Blanca acompañado de su vicepresidente, Joseph Biden, y su secretario de Defensa, Ashton Carter.
El plan presentado ayer y enviado por el Pentágono al Congreso supone el último intento de Obama para cerrar la prisión ubicada en Cuba y cumplir así, en los once meses que le quedan de mandato, con una promesa que arrastra desde su primera campaña electoral en 2008.
Quince años después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, "todavía tenemos que defender la existencia de un centro de detención y proceso donde no se alcanzó un solo veredicto, ni uno solo", recordó el mandatario. Y se mostró a favor de "cerrar este capítulo" en la historia del país, que consideró "una mancha" para Estados Unidos.
"Si como país no asumimos esto ahora, ¿cuándo lo haremos? ¿Dejaremos que persista por otros 15, 20 o 30 años?", se preguntó.
En Guantánamo quedan actualmente 91 detenidos, pero llegó a albergar a unos 800 presos poco después de su apertura en enero de 2002, ordenada por el entonces presidente estadounidense, George W. Bush. Cientos de ellos fueron sometidos a brutales interrogatorios que, hace poco más de un año, fueron calificados como tortura por el Congreso.
La propuesta considera 13 localizaciones diferentes en territorio estadounidense para ubicar a entre 30 y 60 presos, sin recomendar ninguna en particular, entre las que se incluyen prisiones ya existentes, así como la construcción de nuevas instalaciones en algunas bases militares del país.
El presupuesto estimado por el Gobierno para acomodar a los detenidos de Guantánamo en suelo estadounidense va de 290 a 475 millones de dólares, en función de cuántos presos sean reubicados finalmente y de la instalación elegida. La propuesta "ahorrará dinero" a los contribuyentes, en palabras de Obama, hasta 85 millones de dólares anuales.
De los 91 presos que alberga actualmente Guantánamo, un total de 35 recibieron la aprobación para ser enviados a terceros países "en los próximos meses", sostuvo bajo anonimato un alto funcionario en una conferencia telefónica con periodistas.
En cuanto a los 56 restantes, 10 afrontan cargos o han sido condenados en procesos ante comisiones militares y los demás son considerados demasiado peligrosos para salir en libertad o ser transferidos a un tercer país.
El Congreso, cuyas dos Cámaras controlan los republicanos, emitió varias prohibiciones al traslado de prisioneros a suelo estadounidense, además de aplicar restricciones a las transferencias a otros países, con el argumento de que los detenidos son una amenaza para la seguridad nacional.
Obama dijo ayer que es muy consciente de los "obstáculos" que enfrenta su plan para lograr el visto bueno de las dos cámaras, ambas controladas por la oposición republicana, y lamentó que el cierre de Guantánamo se haya convertido en un asunto "partidista".
El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, adelantó que se opondrá al plan de Obama porque no pondrá "en peligro la seguridad nacional del país por una promesa de campaña". El senador republicano John McCain, presidente del Comité de Servicios Armados, lo tildó de "un menú vago de opciones que no es creíble para cerrar Guantánamo y que no es coherente con propuestas para lidiar con futuros detenidos de terrorismo".
Mientras, el senador y precandidato presidencial republicano Marco Rubio impulsó ayer una propuesta de ley por la que el mandatario no puede transferir el territorio de la base naval a Cuba ni hacer modificación alguna sin autorización del Congreso. Durante un acto en Las Vegas, aseguró que si llega a la Casa Blanca, cuando se detenga a un terrorista será enviado a Guantánamo para que confiese toda la información que sabe.
El nuevo empuje ocurre justo antes de la histórica visita de Obama a Cuba el 21 y 22 de marzo, donde se reunirá con su par cubano Raúl Castro. La base naval de Guantánamo, que La Habana reclama, estará en la agenda de las discusiones, aunque el plan sobre la prisión no tiene relación con el futuro de la instalación militar.
| Agencias EFE, DPA, AFP, Reuters y ANSA |


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