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Obama ofrece un cambio módico a Latinoamérica
Lo hizo junto al presidente mexicano, Felipe Calderón, el primer mandatario extranjero con el que se reunió tras ganar las elecciones de noviembre, lo que fue interpretado como una primera y positiva señal por parte de EE.UU. hacia su vecino y a la región.
Hillary Clinton, la persona que, como secretaria de Estado, se encargará de definir la política de EE.UU. hacia América Latina, prometió durante su audiencia de confirmación en el Senado forjar lazos diplomáticos «dinámicos» en el hemisferio, a la búsqueda de un mejor entendimiento y una mayor vinculación.
Clinton aseguró que hay oportunidades para «reforzar la cooperación» y trabajar en objetivos comunes en materia económica, de seguridad y ambiental.
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Lo que señalan el propio presidente electo y Clinton es que impulsarán una «política con más atención a la región», dijo Peter DeShazo, director del programa de las Américas del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y ex subsecretario de Estado Adjunto para América Latina. «Es de esperar que la imagen de EE.UU. en América Latina mejore con el cambio», señaló.
Los expertos creen, en términos generales, que no va a haber grandes cambios en la política exterior de EE.UU. en América Latina, pues consideran que se centrará, como tradicionalmente lo ha hecho, en aspectos que siempre han figurado en su agenda con la región.
Michael Shifter, analista del Diálogo Interamericano, cree, no obstante, que «es difícil imaginar que Obama vaya a conceder a Latinoamérica más prioridad que la que le ha dado la administración Bush. Este Gobierno va a estar muy ocupado y distraído por otros temas, no solamente en política exterior, sino ahora también en el propio país».
Pero, de todas formas, Shifter piensa que Obama podrá provocar un cambio en la política estadounidense hacia Latinoamérica, aunque solamente sea por impulsar una nueva actitud.
«Una estrategia centrada en más consultas y un mayor énfasis en un acercamiento multilateral podrían marcar la diferencia en el tono general y en la calidad de la relación» con Latinoamérica, dijo.
La expectativa en América Latina ante la llegada de Obama a la Casa Blanca es alta y sus gobiernos esperan que el lema del «cambio», defendido con tanto énfasis durante la campaña, se traslade también a sus políticas hacia la región. Pero el peligro de decepción también existe, aunque DeShazo no cree que eso vaya a suceder con Obama.
«No creo que vayan a sentirse decepcionados (los países latinoamericanos). Depende un poco de lo que esperan. Habrá cambios, aunque igual no serán tan bruscos como algunos piensan», indicó.
Según este experto, con Obama «va a quedar claro que EE.UU. quiere mejorar las relaciones y la cooperación», y una revisión de su política hacia Cuba sería ciertamente una señal de «cambio y reajuste» de su estrategia, aseveró.
En este sentido, Washington también «va a estar abierto» a la posibilidad de mejorar su relación con países como Venezuela o Bolivia, pero el camino que elija dependerá «de los puntos de vista de los líderes» de esos países, explicó DeShazo.
El analista opinó que Clinton aplicará una política «mesurada» hacia América Latina, y se centrará en «sacar provecho de lo que tradicionalmente ha sido beneficioso tanto para EE.UU. como para la región».
«Habrá un período de revaluación y de ajustes», indicó DeShazo, como es normal cuando un Gobierno cambia de manos.
En cualquier caso, destacó el ex subsecretario de Estado adjunto para América Latina, en términos generales, la política exterior de EE.UU. hacia la región «no ha sido objeto de un gran debate» en el país.
Agencia EFE


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