El presidente de EE.UU., Barack Obama, fue sometido a exámenes para descartar que se haya contagiado la gripe porcina en su reciente viaje a México. La preocupación tenía motivos concretos, ya que una de las víctimas del brote en ese país es Felipe Solís, el arqueólogo que lo guió en el Museo Antropológico. Éste comenzó a sentirse mal el día siguiente a su encuentro con Obama, cuando fue internado, y murió tres días más tarde. Asimismo, el norteamericano fue generoso al repartir saludos y estrechar manos.
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