Washington - El presidente estadounidense, Barack Obama, seguirá expresando sus preocupaciones sobre las elecciones en Irán pero sin inmiscuirse en los asuntos internos de la República Islámica, señaló ayer la Casa Blanca después de que Teherán denunciara injerencias de Estados Unidos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La Casa Blanca insistió asimismo en ir más allá de la protesta actual en Irán, de una amplitud jamás vista desde la Revolución Islámica de 1979, y reafirmó la intención del mandatario de iniciar un diálogo directo con los dirigentes iraníes, en claro contraste con la política de su predecesor George W. Bush.
La Presidencia norteamericana defendió la posición, claramente expresada el martes por Obama, de que poco importa el nombre del presidente de Irán porque quien decide en última instancia es el guía supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
«El presidente declaró firmemente que existen derechos universales, como el derecho a manifestarse pacíficamente sin sentirse amenazado. El presidente continuará expresando sus preocupaciones sin inmiscuirse» en los asuntos internos de Irán, dijo el portavoz de Obama, Robert Gibbs.
Según la televisión estatal iraní, el Ministerio de Relaciones Exteriores convocó al embajador de Suiza, que representa los intereses de Estados Unidos en Irán (países que no mantienen relaciones diplomáticas), para protestar contra las «injerencias» estadounidenses en sus asuntos internos.
Con todo, tanto el portavoz de Obama como el secretario de Estado adjunto para las Relaciones Exteriores, Philip Crowley, repitieron que corresponde a los iraníes resolver la crisis poselectoral.
«La política de esta administración no es elegir a los dirigentes de terceros países», dijo Gibbs.
Dejá tu comentario