8 de octubre 2015 - 00:00

Obama pidió “perdón” por el bombardeo

Washington - El presidente de EE.UU., Barack Obama, pidió disculpas ayer a Médicos Sin Fronteras (MSF) por el bombardeo estadounidense a un hospital de la organización en Kunduz, en Afganistán, que dejó 22 muertos civiles, mientras evalúa cambios a su plan de reducir las tropas en ese país a una presencia mínima en 2017.

Las disculpas, transmitidas por Obama en una conversación telefónica con la presidenta de MSF, Joanne Liu, se produjeron el mismo día en que la organización pidió que una comisión independiente establezca la verdad de lo sucedido en el ataque contra su hospital en Kunduz, donde murieron 22 personas.

La dirigencia de MSF trabajan actualmente con la presunción de que el bombardeo del hospital fue un crimen de guerra. Además, desmintieron las versiones de Afganistán según las cuales en el hospital había terroristas y desde allí se estaba atacando a sus fuerzas, razón por la que se pidió a Estados Unidos efectuar el bombardeo.

La Casa Blanca explicó que, durante la llamada a Liu, Obama garantizó que la investigación sobre el ataque que está realizando el Departamento de Defensa estadounidense será "transparente" y ofrecerá un relato "objetivo" de los "hechos y circunstancias" que desencadenaron el bombardeo. Además, Obama se comprometió a estudiar las "reformas" necesarias para que este tipo de "tragedias" sean "menos probables" en el futuro, según detalló el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest. "Cuando Estados Unidos comete un error, asumimos la responsabilidad y nos disculpamos si es necesario", remarcó el portavoz de Obama. No obstante, Earnest eludió varias preguntas acerca de si Estados Unidos va a aceptar la investigación internacional solicitada por MSF e insistió en destacar las pesquisas ya abiertas por el Pentágono, el Gobierno afgano y la OTAN.

Por su parte, en una conferencia de prensa en esa ciudad, el director ejecutivo de MSF en EE.UU., Jason Cone, subrayó la importancia de que el Gobierno de Obama dé su consentimiento a esa comisión, porque así "enviaría una poderosa señal" de su compromiso con "el respeto de la ley humanitaria internacional". Ese tipo de comisión está previsto en el primer protocolo de las Convenciones de Ginebra, que han ratificado 76 estados, de los que se necesita que solamente uno apoye la petición de MSF para que ese organismo se constituya y empiece a investigar. EE.UU. no ha ratificado ninguno de los dos protocolos de las Convenciones de Ginebra, el compendio del derecho internacional que impone las reglas mínimas que todas las partes beligerantes en una guerra deben respetar.

Tras el bombardeo, ocurrido el sábado, el coronel Brian Tribus, portavoz de las fuerzas de EE.UU. en Afganistán, señaló que el ataque podía haber "causado daños colaterales a un centro médico cercano".

Pero el martes, el jefe de las fuerzas de EE.UU. en Afganistán, el general John Campbell, admitió en una audiencia en el Senado que el ataque al hospital fue un "error" y una "decisión" de la cadena de mando militar estadounidense.

Campbell precisó que ya le presentó a Obama varias opciones para mantener en Afganistán en 2017 un número mayor a los 1.000 militares previstos en el plan actual y cuyo objetivo principal sería garantizar la seguridad de la embajada estadounidense en Kabul. La propuesta para alargar la presencia estadounidense en Afganistán se enfoca esencialmente en mantener las capacidades en el país, especialmente por la amenaza yihadista.

Agencias EFE, Reuters, ANSA, DPA y AFP

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