"Es una hoja de ruta hacia un futuro que encarna los valores y aspiraciones de Estados Unidos: un futuro de oportunidad y seguridad para nuestras familias; un mayor nivel de vida; y un planeta sostenible y en paz para nuestros hijos", explicó el mandatario en el texto del documento. La iniciativa incluye 320.000 millones en 10 años para modernizar la infraestructura del país e incluye partidas para investigaciones en tecnologías para energías limpias y el cáncer.
Empero, los republicanos que controlan el Congreso ya prometieron presentar su propio proyecto "en vez de gastar tiempo en una propuesta que", según el presidente del comité de presupuesto de la Cámara de Representantes, Tom Price, "renueva la apuesta por las mismas políticas fracasadas".
Por si fuera poco para la Casa Blanca, anuncios que hubieran desatado olas y grandes titulares en el primer año de la administración de Obama, probablemente quedarán ahora diluidas en la amplísima cobertura mediática de las primarias presidenciales. Aún así, el presupuesto le da a Obama una de sus últimas oportunidades de marcar la agenda de temas prioritarios para el país y para su partido.
Obama dijo que el presupuesto es una declaración de intenciones orientada hacia la innovación y también al fortalecimiento de la seguridad nacional. El proyecto es un catálogo de medidas para, por ejemplo, liberar a Estados Unidos de los combustibles fósiles, incluyendo una tasa de 10 dólares por cada barril de petróleo. También se propone lanzar un programa de 4.000 millones de dólares para que las escuelas enseñen nuevas tecnologías y ayuden a modernizar a la fuerza laboral. En materia de seguridad nacional se proponen 7.500 millones de dólares -un 50% más que en 2014- para solventar la campaña contra el grupo Estado Islámico. Eso incluye 1.800 millones de dólares para 45.000 bombas inteligentes guiadas por GPS.
El presupuesto incluye partidas de más de 19.000 millones de dólares para ciberseguridad a fin de afrontar el problema "en forma más agresiva". Y en un tono que evoca los tiempos de la Guerra Fría, se explica que 4.300 millones de dólares serán destinados a "contrarrestar la agresión rusa y apoyar a los aliados europeos". Aunque todo hace pensar que el proyecto está condenado al fracaso, de todas formas puede impactar en la campaña hacia las presidenciales de noviembre en momentos en que Hillary Clinton y Bernie Sanders disputan mano a mano la nominación demócrata. El proyecto de presupuesto también le da al presidente la oportunidad de contrastar con los republicanos. "Claramente, los republicanos no están interesados en un presupuesto que invierte en el futuro y aumenta los salarios de los trabajadores estadounidenses", afirmó Nancy Pelosi, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Diputados.
La oposición, a su vez, parece feliz de marcar sus posiciones. "Esto no es siquiera un presupuesto sino un manual progresista para agrandar el Gobierno federal a expensas de los trabajadores", dijo el presidente de la Cámara, Paul Ryan.
| Agencias AFP Y EFE |


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