24 de marzo 2010 - 00:00

Obama promulgó la reforma de salud y vivió su día de gloria

Barack Obama ayer, al momento de promulgar la histórica reforma sanitaria. A su derecha, el pequeño Marcelas Owens, quien con sólo once años se convirtió en un activista de esa causa tras haber perdido a su madre por falta de cuidados médicos.
Barack Obama ayer, al momento de promulgar la histórica reforma sanitaria. A su derecha, el pequeño Marcelas Owens, quien con sólo once años se convirtió en un activista de esa causa tras haber perdido a su madre por falta de cuidados médicos.
Washington - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo historia ayer al promulgar la ley la reforma del sistema de salud aprobada el domingo en la Cámara baja del Congreso. Con todo, su mayor y más audaz proyecto político aún tiene enmiendas que deben pasar por el Senado, previsiblemente hoy, y numerosos estados republicanos amenazan con impugnar la constitucionalidad de la norma en los tribunales.

«La ley que promulgo hoy pondrá en marcha reformas por las que han luchado generaciones de este país», aseguró el presidente, sonriente y visiblemente satisfecho, en una festiva ceremonia en la sala Este de la Casa Blanca.

Ante cerca de 280 invitados, entre los que se contaban tanto los legisladores que protagonizaron el proceso como ciudadanos comunes beneficiados por la medida, Obama subrayó que «hoy, tras casi un siglo de pruebas, hoy tras más de un año de debate, hoy después de que se han contado todos los votos, la reforma del sistema sanitario se convierte en ley en Estados Unidos».

El presidente, para el que la medida representa el mayor triunfo de su mandato y un logro que había resultado esquivo a muchos de los que lo precedieron en el cargo, dedicó la firma, entre otros, a su madre, fallecida de cáncer y que «hasta los últimos días de su vida tuvo que pasarlos peleando con las aseguradoras».

En la ceremonia se encontraban, entre otros, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi; el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, y Vicky Kennedy, la viuda del senador Ted Kennedy, quien murió de cáncer en agosto último y fue uno de los mayores defensores de la reforma sanitaria en el Congreso.

Precisamente en homenaje a Kennedy, según reveló el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, Obama lució en la ceremonia un brazalete azul que le había regalado Vicky.

Los presentes, tan entusiasmados como el propio mandatario, recibieron a Obama con gritos de «fired up and ready to go» (algo así como «muy entusiasmados y listos para el ataque»), uno de sus lemas de campaña.

Palabrota

En medio de la excitación, al vicepresidente Joseph Biden, incluso, se le escapó una palabrota, al estrechar la mano de su jefe y comentarle que «es un logro de puta madre».

Tras la firma, el jefe de la Casa Blanca se desplazó al Departamento del Interior para otra ceremonia de celebración, más amplia, de 600 invitados, a los que afirmó: «Es por ustedes que no he abandonado» la lucha para hacer realidad la medida.

Para no hacer sombra al evento, la Casa Blanca canceló un acto para presentar su nuevo plan antidrogas, en el que iba a participar el vicepresidente Biden.

Pero no todos los estadounidenses celebraban la aprobación. Ayer a la tarde, los secretarios de Justicia de trece estados del país presentaron en Florida una apelación ante los tribunales en la que ponen en duda la legalidad de la reforma. El planteo alude a una supuesta inconstitucionalidad de la reforma, en la que la Unión impone obligaciones a los estados cuando éstos son en realidad los responsables de sus respectivas políticas sanitarias.

El vocero del Departamento de Justicia federal, Charles Miller, dijo ayer a través de un comunicado que «defenderemos vigorosamente la constitucionalidad de la reforma sanitaria en cualquier posible litigio».

La Cámara de Representantes había aprobado la medida, valorada en 938.000 millones de dólares, el pasado domingo por 219 votos contra 212, tras un largo proceso de negociación. El Senado ya lo había hecho en diciembre.

El Senado comenzó a debatir ayer un proyecto de ley, que la Cámara también aprobó el domingo, que incluye una serie de modificaciones a la norma promulgada. Se espera que la votación se produzca hoy.

Este proyecto de ley se ha presentado mediante un procedimiento especial, conocido como «reconciliación», que normalmente se reserva a las medidas presupuestarias y que requiere tan sólo el respaldo de 51 senadores para su aprobación, en lugar de los 60 necesarios mediante el procedimiento ordinario. Los demócratas cuentan con 59 escaños en el Senado, tras haber perdido la mayoría absoluta en esa Cámara el pasado enero.

Ante la prometida ofensiva legal republicana, Obama tiene previsto desplazarse mañana a Iowa City para pronunciar un discurso en el que defenderá la reforma, muy impopular entre un sector del público estadounidense, que entre otras cosas teme el impacto que vaya a tener en el déficit fiscal y en la presión impositiva.

La reforma, que amplía la cobertura médica a 32 millones de estadounidenses para 2019, pretende reducir los costos del cuidado de salud, e impone más exigencias a las aseguradoras.

Agencias EFE, DPA, Reuters y AFP