La web política RealClearPolitics, que elabora un promedio diario de las últimas encuestas de opinión, situó ayer al partido opositor con dos puntos de ventaja sobre el oficialismo para obtener el dominio de ambas cámaras legislativas.
El 4 de noviembre se renovará toda la Cámara de Representantes, que casi con toda seguridad permanecerá en manos republicanas, y un tercio del Senado, donde los conservadores sólo necesitan seis escaños más de los que tienen actualmente para arrebatar la mayoría a los demócratas.
El diario The Washington Post otorgó, por su parte, a los republicanos un 93% de posibilidades de controlar la Cámara alta y el Instituto de Política de la Universidad de Harvard demostró que los jóvenes de entre 19 y 29 años que irán a votar lo harán mayoritariamente por los candidatos opositores: 51%.
El eventual triunfo de los republicanos en ambas cámaras desvela a la Casa Blanca, más cuando, teniendo el control del Senado, no logró evitar la parálisis legislativa que enfrentó al presidente Barack Obama con el Congreso en innumerables ocasiones y que, entre otras cosas, llevó al país al borde del default en 2013 mientras el Gobierno federal estaba paralizado por el bloqueo del presupuesto.
El avance opositor provocaría también un fortalecimiento de su movimiento ultra, el Tea Party, que es el sector más propenso a obstruir las políticas de la administración demócrata.
La compleja situación para el partido gobernante se completa con la pérdida de escaños en estados considerados clave, e históricamente demócratas, como Montana, Dakota del Sur y Virginia Occidental, donde, según los analistas, los senadores demócratas que finalizan su mandato serán reemplazados por opositores. Otros dos estados, Iowa y Colorado, están muy reñidos, pero los últimos sondeos mostraron que en el primero tiene una leve ventaja el candidato republicano, Joni Ernst, frente a su rival demócrata, Bruce Braley, a pesar de que tanto el vicepresidente Joe Biden como la primera dama, Michelle Obama, hicieron campaña con él. Donde los demócratas sí van por delante es en otros dos estados muy disputados, Nueva Hampshire y Carolina del Norte.
Los votantes latinos, históricamente demócratas, son prácticamente la única esperanza de mantener el reparto del Congreso como está. De acuerdo con un sondeo nacional de la Universidad de Florida Atlantic (FAU) difundido ayer, el 50% de esa comunidad apoya las candidaturas del partido gobernante.
Sin embargo, los hispanos son poco proclives a votar en las legislativas, algo que se agrava en estos comicios por la falta de logros en políticas migratorias -una promesa de Obama en sus dos campañas presidenciales-, lo que deberá ser revertido por los demócratas en menos de una semana.
La baja popularidad de Obama -la menor desde Ronald Reagan, 40% - empeora el escenario. De hecho, muchos de los candidatos evitaron mostrarse con el mandatario, quien, en algunos eventos en los que participó inesperadamente, provocó que los asistentes se fueran o que lo abuchearan.
La estrategia demócrata en la campaña fue centrarse en el aumento del salario mínimo y los derechos reproductivos, "pero cuando hay múltiples crisis consecutivas no queda oxígeno en los medios para esas cuestiones", argumentó Kyle Kondik, analista político de la Universidad de Virginia. Entre esas crisis se encuentran la llegada del ébola a EE.UU., las críticas por la tardanza en actuar contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Irak y Siria o los escándalos y fallas de seguridad del servicio secreto, el cuerpo encargado de proteger al presidente y a su familia.
| Agencias EFE, DPA y AFP |


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