21 de septiembre 2016 - 00:00

Obama trasladó la dramática campaña de EE.UU. a la ONU

En su octavo y último discurso ante la Asamblea General, pidió “rechazar el fundamentalismo y el racismo” y anunció un acuerdo entre varios países para la recepción de 360.000 refugiados sirios.

DESPEDIDA. El presidente Barack Obama se refirió al ascenso de la extrema derecha, un fenómeno que no es exclusivamente estadounidense. “Debemos ir hacia adelante, no hacia atrás”, afirmó.
DESPEDIDA. El presidente Barack Obama se refirió al ascenso de la extrema derecha, un fenómeno que no es exclusivamente estadounidense. “Debemos ir hacia adelante, no hacia atrás”, afirmó.
Nueva York - El presidente de EE.UU., Barack Obama, usó ayer su octava y última intervención ante la Asamblea General de la ONU para dar un discurso más filosófico que político, en el que recetó como solución a las crisis actuales más cooperación global y democracias verdaderas frente al auge de la ultraderecha, lo que analistas interpretaron como un mensaje contra el candidato republicano Donald Trump.

"Debemos rechazar cualquier forma de fundamentalismo y racismo o la creencia en una superioridad étnica que hace a nuestras identidades tradicionales irreconciliables con la modernidad", enfatizó Obama en su última intervención como presidente de EE.UU. en este foro. "En su lugar, tenemos que abrazar la tolerancia que resulta del respeto a todos los seres humanos", añadió.

Obama defendió la necesidad de desarrollar y potenciar "democracias verdaderas" en cada rincón del mundo, frente a los modelos autoritarios guiados por "hombres fuertes", una reflexión con la que aludió indirectamente a Trump, pero también a líderes como el presidente ruso, Vladímir Putin. "Hoy en día, una nación rodeada de muros sólo conseguiría encarcelarse a sí misma", dijo también Obama en una crítica velada a una de las propuestas estrella de Trump. Ante los desafíos actuales, al mandatario no le sorprende que algunos vean, a su juicio equivocadamente, la solución en modelos autoritarios frente a "gobiernos incluyentes" y respetuosos de la ley y los derechos humanos.

Asimismo, al igual que hizo hace ocho años en su primer discurso ante la Asamblea General, el presidente hizo ayer un alegato a favor del multilateralismo y la integración, al instar a elegir un "mejor modelo de cooperación" entre los países frente a un "mundo profundamente dividido". "Debemos ir hacia delante, no hacia atrás", dijo Obama al mencionar entre los progresos logrados durante sus casi ocho años de mandato la mejora de la economía internacional, el acercamiento con Cuba, el acuerdo de paz en Colombia, el pacto nuclear con Irán y el de París contra el cambio climático, todos ellos fruto de priorizar la diplomacia frente a la confrontación.

A su juicio, el mundo "será más seguro" si los refugiados reciben ayuda, y anotó que algunos países están haciendo lo correcto, pero otros no. En ese sentido, anunció que logró el compromiso de medio centenar de países para recibir a 360.000 refugiados, el doble en relación con el año pasado.

En las escasas referencias directas que hizo a otros países en su discurso, Obama acusó a Rusia de tratar de recuperar la "gloria perdida" mediante el uso de la fuerza. "Si Rusia sigue interfiriendo en los asuntos de sus vecinos, con el tiempo menguará su estatura internacional y hará menos seguras sus fronteras", advirtió.

En cuanto al conflicto sirio, Obama repitió su creencia en que "no habrá una victoria militar" que pueda resolverlo por completo, por lo que, a su parecer, debe confiarse en "el duro trabajo de la diplomacia para acabar con la violencia y entregar la ayuda humanitaria a quienes lo necesitan".

Por otra parte, sostuvo que los palestinos deben "rechazar la incitación (a la violencia) y reconocer la legitimidad de Israel", país que a su vez debe "admitir que no puede ocupar permanentemente las tierras palestinas con asentamientos".

Como contracara, Trump volvió a encender el debate sobre la inmigración tras los atentados que este fin de semana dejaron decenas de heridos en EE.UU. "Debemos estar seguros de la gente que quiere entrar a nuestro país", sostuvo en un discurso en el campus de High Point, en Carolina del Norte. "El actual sistema no determina las opiniones de las personas que entran a nuestro país", dijo Trump. El magnate volvió así a agitar el fantasma del caballo de Troya que significa el flujo de refugiados sirios, en referencia a las infiltraciones en Europa de yihadistas del Estado Islámico (EI).

Al respecto, su hijo Donald Trump Jr. provocó una tormenta en internet tras compartir en Twitter la imagen de un bol con caramelos acompañado con la siguiente leyenda: "Si tuvieras un bol de skittles (caramelos) y te dijera que sólo tres podrían matarte, ¿tomarías un puñado? Ése es nuestro problema con los refugiados sirios".

Agencias EFE, AFP y ANSA

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