16 de octubre 2012 - 00:00

Obama trata hoy de demostrar que tiene ganas de reelección

Washington - Los próximos siete días pueden ser cruciales para el destino político de Barack Obama y de Mitt Romney. En el lapso de una semana, el presidente estadounidense y su contrincante republicano se medirán en dos cruciales duelos televisivos.

Y ya diferentes comentarios en Washington anticipan que si hoy Obama fracasa otra vez, las cosas se le pondrán verdaderamente difíciles.

La apuesta es tan importante sobre todo porque muchos estadounidenses votan ya semanas antes del 6 de noviembre. Entonces, en caso de que los candidatos realicen meteduras de pata en el debate, prácticamente no tendrían tiempo de convencer a los electores que están a punto de emitir su voto.

En este contexto, la batalla verbal de hoy en Hempstead, en el estado de Nueva York, se presenta como especialmente riesgosa. Se trata de un «Town Hall debate», una especie de asamblea ciudadana, durante la cual los asistentes formulan las preguntas. Esto implica una gran inseguridad. ¿Qué se preguntará? ¿Cuál será el ánimo de la gente? La preparación se convierte en algo extremadamente difícil.

Por esa razón Obama se replegó ya el fin de semana con sus colaboradores más cercanos. También Romney se prepara nuevamente de manera meticulosa. Sobre todo el demócrata se somete a un entrenamiento férreo, porque esta vez no se lo podrá ver abatido y desinteresado como durante el primer debate.

Incluso debe trabajar en su lenguaje corporal, que fue una muestra del desaliento 14 días atrás. De todas maneras, el entorno del demócrata se muestra abiertamente optimista.

«El Presidente ansía el próximo debate», trascendió desde la Casa Blanca. Y también el diario The Washington Post opinó: «Nadie espera un segundo fracaso». Y algunos apuntan al vicepresidente Joe Biden, quien durante su debate se mostró agresivo y por momentos sometió a considerable presión a su contrincante Paul Ryan.

Sin embargo, los más allegados alertan de que de ninguna manera Obama debe emular a su vice. Un presidente nunca debe mostrarse agresivo, ni siquiera desde la retórica, sostienen, así como tampoco debe exhibirse arrogante.

Obama debe lograr el arte de atacar a su oponente y de todas maneras mostrar su estatus presidencial, aseguran. Porque en definitiva el hombre en la Casa Blanca es el presidente de todos los estadounidenses.

¿Los temas que saldrán a la luz? Probablemente los problemas que les urgen a millones de estadounidenses: el alto desempleo y la mala situación económica. En cambio, la política exterior es un tema más bien marginal.

También las encuestas someten a Obama a cada vez mayor presión. Desde hace algún tiempo los sondeos dan cuenta de una carrera más bien ajustada.

El servicio de Internet Realclearpolitics calculó un promedio nacional sobre la base de las principales encuestas y estimó que Romney estaría adelante con un 47,3% de las preferencias de los votantes, frente a un 45,9% de Obama.

Agencia DPA

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