Fabricio Oberto, uno de los emblemas de la Generación Dorada, se siente otra vez en plenitud y le apunta al próximo objetivo de la Selección: el Preolímpico, que comenzará el 30 de agosto en Mar del Plata. El cordobés, oriundo de Las Varillas, trabaja a la par de sus compañeros y expresó: «Integrar el seleccionado es un sentimiento. Acá nos reunimos un grupo de amigos, esto es una verdadera familia y disfrutamos todos los momentos, tanto dentro de la cancha como afuera». Oberto, que recibió el alta médica para jugar después de sufrir inconvenientes cardíacos que pusieron en duda hasta su continuidad en la actividad, comentó que «a fines de enero comencé a entrenarme en forma liviana». «Con el correr del tiempo y con los resultados positivos de los estudios fui intensificando la preparación. No quería dar ventajas si se me presentaba la oportunidad de ser llamado para jugar el Preolímpico». El cordobés relató que la arritmia que lo hizo dejar transitoriamente la actividad en noviembre de 2010, cuando revistaba en los Portland Trail Blazers, ahora no le preocupa. «Eso ya pasó. Me pasaron de nafta a diésel. Cada día voy entrando en ritmo, no tengo esos sobresaltos que tenía al principio. Voy de 110 a 130 pulsaciones».
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