21 de julio 2009 - 00:00

Obispo tomó examen a Macri

«¿Ustedes qué piensan? ¿El Gobierno termina el mandato?». La pregunta, de boca de monseñor Jorge Casaretto, sorprendió a los visitantes. Estaban allí, ayer junto al titular de la Pastoral Social, Mauricio Macri y Gabriela Michetti, además de la ministra porteña de temas sociales, María Eugenia Vidal, y el responsable de Culto, Federico Suárez.

Respondió escueto Macri: «Depende de ellos», dijo el jefe de Gobierno porteño que hoy se sentará en la primera mesa de diálogo político con gobernadores frente a Cristina de Kirchner. Macri amplió sosteniendo la necesidad de que el Gobierno nacional «tome medidas adecuadas» de acuerdo con su punto de vista, tanto como consecuencia del diálogo político como «para corregir los errores que vienen cometiendo hasta ahora».

La conversación con el obispo de San Isidro en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina en la Capital Federal había arrancado como tomándoles examen a los macristas acerca de sus opiniones sobre la convocatoria del Gobierno nacional a la oposición y a los mandatarios distritales. Si bien Casaretto se mostró a favor de ese diálogo, tanto como Macri, coincidió con su interlocutor en cierto escepticismo sobre el resultado de las entrevistas. Creen que el Gobierno no estaría acertando en las conclusiones de esas mesas o al menos en lo que la oposición espera. Tal vez por esa apreciación el obispo se animó a manifestar en forma de pregunta a las visitas su propia duda sobre los dos años que restan del mandato de Cristina de Kirchner.

Casaretto indagó, además, sobre la situación social del distrito, que comienza a sentir las consecuencias de una fuerte baja en la recaudación. Como estaba allí la ministra de Promoción Social, se le explicaron las acciones del Gobierno de la Ciudad para contener la pobreza en la Ciudad de Buenos Aires.

Macri además le explicó a Casaretto cuál era su intención sobre el diálogo con la mandataria y cuáles las prioridades de la Ciudad, básicamente conseguir el aval para endeudarse y contar así con los fondos que faltarán del presupuesto por la menor recaudación, producto de la recesión.

«Desde el Gobierno de la Ciudad compartimos la visión de la Iglesia sobre la pobreza y la marginalidad, y creemos que tanto el oficialismo como la oposición debemos esmerarnos para elaborar propuestas serias de inclusión si queremos que la Argentina cambie definitivamente esta situación de injusticia social», afirmó Macri a la salida del encuentro como síntesis de lo acordado con Casaretto.

«Necesitamos establecer reglas claras e indicadores que nos proporcionen datos exactos de la realidad para actuar en consecuencia y comenzar a construir el verdadero capital social que necesita la Argentina», sostuvo el mandatario porteño que también ante el obispo se quejó de las mediciones del INDEC.

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