Todo lo subastado proviene de ese lujoso departamento del siglo XIX en el edificio Dakota con vista a Central Park donde Bacall vivió más de 50 años y que está a la venta por 26 millones de dólares.
La casa de subastas espera sacar en sus sesiones del 31 de marzo y el 1 de abril un total de 3 millones de dólares, lo cual tampoco es tanto para la infinidad de objetos, 740 en total, que se venderán al mejor postor. Pero eso es precisamente lo extraordinario de esta venta.
"Cuando coleccionaba, no lo hacía por el valor o potencial valor", dijo Jon King, vicepresidente y director de Bonhams en Nueva York al referirse a la ecléctica colección de la actriz. "Si le gustaba un objeto que costaba 100 dólares, lo compraba. Si lo que le gustaba costaba 100.000, también lo compraba. Lo que importaba era que encajase en sus gustos estéticos", agregó King..
Bacall tenía obras de grandes artistas como David Hockney, Pablo Picasso y Joan Miró, al igual que de los escultores Henry Moore y Alexander Calder. También era una apasionada del arte africano después de visitar África con su entonces esposo Humphrey Bogart, otra leyenda del cine.
Para los que no puedan aspirar a las pinturas o esculturas, hay bastones u otros objetos por valor de algunos cientos de dólares.
El dinero obtenido en la subasta irá a manos de sus tres hijos, dos de ellos de su matrimonio con Bogart. De los años vividos con Bogart, hasta la muerte del actor en 1957, se rematan su mesa de juegos de granito negro y un par de candelabros de plata que decoraban la casa que compartieron en Los Ángeles y que llegaron al Dakota.
Muchos de los objetos están asociados con las célebres amistades de Bacall en los ámbitos literario, musical o político, como lo muestra una invitación al baile inaugural de Bill Clinton que incluye notas escritas a mano por el entonces flamante presidente y su esposa Hillary. Bacall, una demócrata declarada, aparece en el catálogo fotografiada en un cumpleaños de Hillary en Nueva York. "Era amiga de los demócratas. Admiraba a Bill Clinton y también a Obama. Pensaba que era un hombre muy fuerte y decidido", dijo King.
Del lado artístico, hay un piano utilizado por la actriz para sus ensayos de musicales de Broadway y en el que también tocó en fiestas el compositor Leonard Bernstein.
También hay algunos vestidos de Armani o Yves Saint Laurent, una lámpara con recortes de noticias sobre su obra "Cactus Flower", o una silla de rodaje con su nombre y otra con el de su perrita, Sophie.
Jon King, quien fuese cercano a la estrella en sus últimos años de vida, afirmó que Bacall tendría sentimientos mezclados sobre la subasta. "Estaría muy feliz de ver la respuesta de sus admiradores, pero amaba todos y cada uno de los objetos y, no sé, probablemente se sentiría triste de ver que todo se separa", explicó.
Si bien se espera que algunos lotes sean adquiridos por museos, la mayoría debería terminar en manos de coleccionistas privados, con un gran interés demostrado ya desde Hong Kong y China, así como Tokio, Los Ángeles y París.
| Agencia AFP |


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