31 de agosto 2009 - 00:00

Ofensiva final de opositores al plan de salud de Obama

Boston - La muerte de Ted Kennedy no va a significar la paz en la guerra que mantienen republicanos y demócratas (y también los demócratas entre sí) por la reforma sanitaria. No obstante, es cierto que los dirigentes de la oposición se sumaron a las alabanzas al fallecido senador que, salvo en materia de inmigración, simbolizaba justo lo contrario de lo que quiere el partido de Ronald Reagan y George W. Bush: cobertura sanitaria universal, menos gasto en defensa y más Estado. Y no lo es menos que los demócratas quieren capitalizar el fallecimiento para tratar de reactivar la reforma sanitaria, hasta el punto de que es posible que la ley que recoja esa reforma lleve el nombre de Edward Kennedy.

Pero esa ley Kennedy parece tener pocas perspectivas de supervivencia. Por de pronto, mientras todo el espectro político estadounidense lamentaba la desaparición de Kennedy, el senador demócrata por Montana, Ben Nelson, declaraba a The Wall Street Journal que, salvo que la opción de un seguro médico público se caiga del proyecto, votará en contra de él.

Decisivo

De hecho, el fallecimiento del senador fue utilizado por los creadores de opinión del Partido Republicano para oponerse a la reforma. Y, en un momento en el que esa formación política carece de un liderazgo definido, lo que diga ese grupo, formado sobre todo por comentaristas radiofónicos, tiene una importancia decisiva en el partido. A fin de cuentas, según los sondeos del Instituto Pew, prestigiosa institución de análisis de la opinión pública de EE.UU., el 30% de los estadounidenses suele definirse como «conservador», mientras que sólo el 20% se proclama «izquierdista» («liberal», en el argot político del país), que es el grupo dentro del que se encuadraba Kennedy.

Así, Rush Limbaugh, el rey de la radio política estadounidense, declaró que con la ley Kennedy, el Gobierno podría decidir qué tipo de tratamiento van a recibir los enfermos de cáncer como Kennedy. Según el comentarista de la CNN, Tom Marr, «un burócrata», enfrentado a un caso como el de Kennedy, habría dicho «77 años, tumor cerebral, adiós», lo que significa que, según esa disparatada tesis, la reforma sanitaria de Obama supondría el final de la asistencia médica a los ancianos.

Entre tanto, una caravana de varios vehículos y dos micros está cruzando el país, rumbo a Washington, para «educar, unir y animar» a los estadounidenses a que se opongan a los cambios en el sistema sanitario. El viaje terminará con una manifestación en la capital el 12 de setiembre, justo el primer día del nuevo período de sesiones del Senado. Un período en el que, por primera vez en 46 años, no estará Edward Kennedy.

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