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Oficialismo copó la Catedral en asunción del nuevo arzobispo
Mario Poli asumió el sábado en la Catedral como nuevo arzobispo porteño. El gabinete encarnó el fin de una era de cruces con la Iglesia Católica.
Con el papa argentino convertido en el líder político-espiritual de 1.200 millones de fieles en todo el mundo, el oficialismo clausuró la etapa de discordia que marcó la gestión de Néstor Kirchner con el entonces arzobispo Bergoglio. Cuando se espera un alud de dirigente opositores en la Catedral Metropolitana para blindar la figura de Poli, el kirchnerismo reaccionó y, siguiendo las órdenes de Cristina de Kirchner, quien en las últimas semanas recibió en la Casa Rosada no sólo al nuevo arzobispo sino también al jefe del Episcopado, José María Arancedo, copó el sábado la Catedral Metropolitana.
Estuvieron presentes el vicepresidente de la Nación, Boudou; el ministro del Interior, Randazzo; la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; el titular de la Cámara de Diputados, Dominguez. También asistieron el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri y la vicejefa de Gobierno María Eugenia Vidal. Pero no acudió a la cita Ricardo Lorenzetti. Además de Boudou, Domínguez y Abal Medina, dieron el presente Débora Giorgi, Alberto Sileoni, Julio Alak y Guillermo Olivieri.

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