7 de junio 2012 - 00:00

Once: Cirigliano también cargó contra el maquinista

Claudio Bonadío, Ricardo Jaime
Claudio Bonadío, Ricardo Jaime
El dueño de TBA, Claudio Cirigliano, decidió ayer no responder a las preguntas del juez federal Claudio Bonadío, al frente del expediente que investiga la tragedia ferroviaria de la estación Once. Sí optó por dar un monólogo: habló de una «falla humana» del maquinista al momento del siniestro (igual que todos los ejecutivos de la empresa), negó haber gestionado subsidios estatales para TBA y aseguró que los frenos de la formación funcionaban correctamente. El titular del holding Cometrans está detenido desde el pasado lunes, junto a otros tres directivos, por presunta obstrucción de la Justicia. En las últimas horas de la tarde de ayer hubo diversas comunicaciones entre abogados de la empresa y funcionarios judiciales. El motivo: acelerar los trámites para la citación inminente de un «testigo clave».

Cirigliano llegó al juzgado de Bonadío, en el cuarto piso de los tribunales de Retiro, minutos después del mediodía. Sin grandes preámbulos, aseguró que no iba a responder preguntas. Luego explicó que durante los dos días en los cuales la documentación de TBA habría sido retirada de las oficinas desde donde se gestionaban las líneas Sarmiento y Mitre -a causa del quite de la concesión por parte del Gobierno- él se encontraba en la localidad de Necochea y que nunca dio esa orden.

A continuación se remitió al escrito que TBA presentó el pasado martes, en el cual la empresa sostiene el destino final de la documentación requerida por el juzgado terminó en manos de un prosecretario del mismo luego de que se le impidiera depositarla en un galpón de la Capital Federal ubicado en la calle Zelarrayán.

Según entiende Bonadío, todavía hay datos que no aparecen y que nunca han llegado a su juzgado, de hecho tiene la duda de que esa documentación todavía exista. Este es el gran problema de Cirigliano: si el juez cree que él puede obstaculizar su investigación, el empresario permanecerá recluido hasta que se sustancie el juicio oral o la Cámara Federal diga lo contrario. Hasta ahora la Sala II ha validado todas las decisiones del magistrado.

Ahora los abogados de Cometrans piden a Bonadío la citación de un testigo clave. Según los letrados, se trata de una persona que se explayaría con lujo de detalles sobre la documentación que requiere el juez y la locación de la misma. Hasta anoche su nombre estaba guardado bajo siete llaves. Será el último paso antes de solicitar la excarcelación, una instancia en la cual no confían demasiado y cuya resolución debería conocerce en 24 horas. Ayer Cirigliano se desmarcó de TBA y dijo que él, como titular de Cometrans, no está relacionado con cuestiones del material rodante. De esta forma quedó en evidencia el panorama que se hacen en la compañía: su presidente es el único que puede sortear el vendaval que vive la firma y que parece estar en su etapa inicial.

En este sentido los directivos del holding ayer tuvieron una tarde ajetreada intentando averiguar el porqué del traspaso de la Secretaría de Transporte a la órbita del Ministerio del Interior.

Gran parte de los negocios de Cometrans se definen en esta dependencia que siempre fue supervisada por Julio De Vido, ministro de Planificación Federal y cercano a Cirigliano.

Mañana será otro día clave en el juzgado de Bonadío: prestará declaración el exsecretario de Transporte, Ricardo Jaime. El exfuncionario deberá afrontar junto a Cirigliano un juicio oral por el presunto delito de dádivas. La gran duda es si su declaración seguirá la línea de Schiavi, quien además de señalar al motorman, atribuye responsabilidades a TBA.

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