17 de octubre 2017 - 17:55

Onetto: una actriz que sufre “bien” en cine y TV

• PROTAGONIZA "SOBRE MIRJANAY LOS QUE LA RODEAN", DE IVOR MARTINIC, DIRIGIDA POR GUILLERMO CACACE
Sostiene que fue encasillada para el drama, aunque admite que en teatro ha tenido más arco. Se presenta a las 15.30 en una obra de la misma dupla que “Mi hijo sólo camina un poco más lento”.

teatro vespertino. “La obra debe tener suficiente solidez como para sacar al espectador de su almuerzo o paseo y meterlo en el teatro”.
teatro vespertino. “La obra debe tener suficiente solidez como para sacar al espectador de su almuerzo o paseo y meterlo en el teatro”.
"Esta obra requiere de actores que no se ponen por delante, tienen que estar al servicio del relato y saber cuándo hacerse presentes", dice María Onetto respecto de su actuación en "Sobre Mirjana y los que la rodean", la nueva obra que estrenó en el Teatro del Picadero con la misma dupla de "Mi hijo sólo camina un poco más lento", Guillermo Cacace en dirección e Ivor Martinic en dramaturgia. Dialogamos con Onetto.

Periodista: ¿De qué trata la obra?

María Onetto: Esta obra de Martinic es previa a "Mi hijo solo camina.." la escribió a sus 26 años y cuenta la historia de esta mujer, Mirjana, de más de 40 años, y los vínculos que la rodean. Indaga sobre personas que han naturalizado la insatisfacción, sobre no encontrar recursos personales ni en el afuera, que los puedan estimular. Retrata una situación de poca operación, sobre una secretaria cuya hija tiene vínculos trabados. Es un abanico bastante grande de situaciones donde uno la ve circulando y aparecen todos los tópicos cuestionadores de lo que podrían ser las relaciones en estos tiempos: con lo familiar, la institución matrimonial, la infidelidad. Está bastante presente la pregunta de si seguir con la vida si no se está bien. Y todo de manera muy encantadora, con humor, muy yendo al hueso, sin buscar impactar ni demostrar nada sino buscando acumular un estado de cosas.

P.: ¿Es otra obra con personajes desamparados?

M. O.: Diría que no porque hay una pequeña salida, hay un personaje único que tiene un deseo fuerte, la hija, que insiste en cantar en convertirse en alguien, obnubilada por la idea de cambiar, de mudarse y su madre, impotente frente a ese deseo, la quiere confrontar. Ahí entra en contacto con ese deseo de la hija y ve qué puede hacer ella.

P.: Cacace dijo que entre sus procedimientos de trabajo busca aplacar el "yo" del actor histriónico y expositivo. ¿Cómo se va contra el actor ególatra?

M. O.: Es una de las líneas que lo diferencian de otros directores, se apoya en los actores con los que le interesa trabajar, consecuencia de su puesta tan particular, sin escenografía específica, donde los actores estamos en escena todo el tiempo. Eso requiere una forma de dirigir peculiar. No siento que desplegar y manifestar sea desplegar un ego, tiene que ver con desplegar intensidades, emocionalidad, que puedan ser auténticas y no egomaníacas. Entiendo su búsqueda, estoy interesada en acompañarla y no es sencilla. Hay varias operaciones que uno tiene que hacer porque no son comportamientos lavados ni tibios.

P.: ¿Cuál es el papel del espectador en esta clase de obras?

M. O.: Sin duda es un espectador activo, que no recibe pipón todas las galletitas que uno le tira sino que empieza a hacer con la obra, si le interesa, un trabajo de completar algo que no le viene totalmente dado pero que existe, no es que hay que andar adivinando. Está presente en cómo se dicen los textos, hay signos visuales y capas de interpretación. La propuesta de Cacace es ardua y encuentra en Martinic a autor que juega en esa dirección.

P.: ¿Cómo encara este horario atípico de las 15.30 hacer función? ¿El público responde al teatro a la hora de la siesta?

M. O.: Por ahora va mejor domingos que sábados pero falta el boca en boca. Debe tener suficiente solidez como para sacar al espectador de su almuerzo, de su paseo por la calle e impulsarlo a una situación estimulante pero diferente, meterse en el teatro. Para mi, como actriz, es difícil porque vamos dos horas antes, nos planteamos si comer o no antes, cómo prepararnos, y lo que pasa después también pesa. En mi caso dos horas más tarde sigo en un outside y por otro lado estoy en la mitad del día. Tiene su peculiaridad, en Buenos Aires es la primera vez que lo hago, en festivales es habitual.

P.: Dijo alguna vez que es una actriz que "sufre bien", con deuda pendiente para la comedia, ¿se siente encasillada en lo dramático ?

M. O.: En televisión o cine fui encasillada, en el teatro he tenido mucho más arco, de hecho no hay ninguna obra que no tenga humor, sino es un plomazo. Hasta hice comedias como "Un dios salvaje" o "Nunca estuviste tan adorable". Me gustaría que pudiera ser pensada así para TV o cine pero no se arriesgan a llamarme para la comedia, a todos nos llaman para las mismas cosas o para situaciones donde no predomina un solo color para el personaje. Hice "Tratame bien" donde había cierta complejidad en mi personaje de psicóloga y estuve en la TV pública con "La pulsera", ahí destaco haber trabajado con Norman Brisky. Pero no es sencillo actuar pese a que en TV haya mucha gente sin formación, actuar no es pararte y hablar, ojalá hubiera una vara más alta.

P.: Trabajará en la película "Cornelia" escrita por Florencia Etcheves con Luisana Lopilato, Oriana Sabatini y Julián Serrano. ¿Que le atrajo del proyecto?

M. O.: Es un guión con muchos giros, es un thriller policial que me atrapó, me gustaron las escenas y quería trabajar con Luisana, de su generación, es la que veo con una búsqueda decidida a extender los límites del lugar donde empezó.

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