26 de octubre 2015 - 04:05

Operativo seducción: PRO abre gabinete al massismo

• SCIOLI GASTÓ MINISTERIOS.
• MASSA APOYÓ "EL CAMBIO" Y BUSCA RENOVAR EL PJ.

Sergio Massa felicitó anoche desde Tigre a Daniel Scioli y a Mauricio Macri. Convocará a intendentes y legisladores del Frente Renovador para fijar estrategia de cara al balotaje del 22 de noviembre.
Sergio Massa felicitó anoche desde Tigre a Daniel Scioli y a Mauricio Macri. Convocará a intendentes y legisladores del Frente Renovador para fijar estrategia de cara al balotaje del 22 de noviembre.
 Mauricio Macri y Sergio Massa retomarán esta semana el contacto político. El candidato de Unidos por una Nueva Alternativa (UNA), tercero en discordia, se convirtió anoche en el árbitro del balotaje del próximo 22 de noviembre entre el Frente para la Victoria de Daniel Scioli y Cambiemos. La mesa chica del massismo se inclinaba esta madrugada por expresar su apoyo a Macri, una confesión que ya había realizado Malena Galmarini ante la prensa, mientras el PRO estaba dispuesto a abrir su eventual gabinete de Gobierno a dirigentes del Frente Renovador de Massa e incluso a Progresistas de Margarita Stolbizer.

Minutos antes de las 23:00, Massa dejó trascender su vocación por impulsar "el cambio" de cara al balotaje: "Queremos un cambio positivo e inteligente para nuestro país. Queremos que el camino del cambio lo construyamos entre todos". Sin embargo, se cuidó anoche y evitó definiciones apresuradas.
Desde Tigre, y acompañado por su esposa Malena, sus hijos, el intendente local, Julio Zamora, y por Roberto Lavagna, se limitó a informar que convocará a una cumbre de jefes comunales y legisladores para definir su postura. No estaba presente el gobernador peronista de Córdoba, José Manuel de la Sota, provincia donde Cambiemos salió primero. Massa tiene la llave del balotaje. Su tropa se encuentra en estado deliberativo. El macrismo se lanzará abiertamente sobre cinco intendentes del Frente Renovador: apunta a asimilar a la dirigencia massista más allá de su jefe. El gabinete, ese cuerpo colectivo de gestión que Scioli se apuró en quemar antes de las elecciones, será el instrumento de negociación.

Macri, a diferencia del saliente gobernador de Buenos Aires, se cuidó de no ocupar los ministerios antes de tiempo. El candidato del FpV designó de manera precoz en plena campaña a prácticamente todo su gabinete. Lo pobló de figuras propias, como Alberto Pérez (jefe de Gabinete), Silvina Batakis (Economía), Oscar Cuartango (Trabajo), Mario Blejer (embajador en Londres), por citar sólo algunos ejemplos. Urgido de votos para superar la barrera del 40%, Scioli buscó diferenciarse del kirchnerismo y limpió a La Cámpora de sus eventuales ministerios para alcanzar votantes independientes. Macri, en cambio, esperó y sólo mencionó a Ernesto Sanz como eventual ministro de Justicia y a Esteban Bullrich al frente de Educación. Los demás cargos quedaron libres especulando con el balotaje como espacios para poder integrar, en especial, al massismo. El PRO saldrá esta semana a captar intendentes de Massa a través de la oferta de secretarías de Estado y hasta ministerios del Gobierno.

El macrismo, por ahora, explorará una vez más el formato de massismo sin Massa. El objetivo son cinco intendentes del Frente Renovador de sintonía fina con el PRO: Luis Acuña (Hurlingham), Luis Andreotti (San Fernando), Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas), Joaquín de la Torre (San Miguel) y Zamora (Tigre). Esta madrugada, en el búnker macrista, el cálculo era que sólo estos cinco barones peronistas del conurbano podrían aportarle a Macri entre 5 y 6 puntos extra de cara al balotaje de noviembre.

En el Frente Renovador, más allá de Facundo Moyano, primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, y Alberto Roberti, jefe del bloque de Diputados nacionales, el núcleo duro del massismo espera volcarse a favor de Macri. Intendentes como De la Torre (San Miguel) y Cariglino (Malvinas Argentinas) lo harían público esta semana. Quienes están en el día a día con Massa, como Raúl Pérez y Graciela Camaño, también están dispuestos a acompañar un cambio político y se enfrentarán a Scioli. El Frente Renovador sufrió una depuración antes de las PASO de agosto, cuando intendentes peronistas como Gabriel Katopodis (San Martín), Humberto Zúcaro (Pilar) y Sandro Guzmán (Escobar), entre otros, saltaron al FpV por temor a una eventual confluencia entre Macri y Massa en el balotaje.

De cara a la segunda vuelta, quedó en pie el massismo opositor, depurado, dispuesto a tumbar a Scioli. El mejor negocio político para Massa pasa ahora por unirse a la campaña de Macri, derrotar al FpV junto al PRO, y aparecer, al igual que en las legislativas de 2013, como el único garante de la rendición del kirchnerismo.

Macristas y massistas ya cohabitaron en una misma lista hace dos años. La boleta que encabezaba Massa como primer candidato a diputado en la provincia de Buenos Aires cobijaba a postulantes del PRO como Christian Gribaudo, longa manu de Daniel Angelici; Soledad Martínez, embajadora de Jorge Macri en el recinto, y Gladys González, alter ego parlamentaria de Horacio Rodríguez Larreta.

A partir de esta semana, los pilares centrales del diálogo directo con Massa en el PRO serán Horacio Rodríguez Larreta, amigo personal del tigrense -vínculo que también alcanza a sus esposas, Bárbara Diez y Malena- y el vicejefe electo de la Capital Federal, Diego Santilli, otro peronista, también amigo de Massa. El ex jefe de gabinete busca optimizar su tercer puesto: una derrota de Scioli en el balotaje forzará un proceso de renovación del peronismo, el poskirchnerismo, con el tigrense como figura central de cara a las legislativas de 2017, cuando la provincia de Buenos Aires renueve tres bancas en el Senado de la Nación. Sin Scioli en la cancha, y con Aníbal Fernández como marca indeleble de la derrota del peronismo en la provincia de Buenos Aires -distrito que gobernaba desde 1987-, surge un Massa recargado como cabeza visible de una renovación profunda en el PJ y también, como verdugo de una eventual derrota del Frente para la Victoria en las presidenciales. La apuesta de Massa es que se descabece el Partido Justicialista y encarar una renovación generacional junto con gobernadores afines como Juan Manuel Urtubey en Salta.

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