10 de septiembre 2012 - 00:00

Oportunismo PJ complica destino de santafesinos

Antonio Bonfatti
Antonio Bonfatti
Para cualquier interesado en los movimientos de algunos peronistas santafesinos devenidos kirchneristas por las circunstancias pero no por las convicciones, los recientes sucesos en la Cámara de Diputados en torno de la ya célebre Reforma Tributaria se ha convertido en una disputa de poder dentro del espacio kirchnerista más que una cuestión de interés por el destino de los santafesinos.

Ha dejado de ser una novedad para el ciudadano común que, contrariamente a lo que dice y hace la Presidente de la Nación en una acción sensata y responsable, hay funcionarios nacionales que impulsan a determinados sectores dentro de la Cámara de Diputados enfrentados en estas circunstancias a los seguidores del diputado nacional y hombre de confianza del modelo, Agustín Rossi y hay también otros que, al mismo tiempo, arengan a los intendentes de los municipios santafesinos a jugar en determinada dirección en torno de la reforma o, lo que suena lo mismo para ciertos observadores, «quieren ponerse a los intendentes bajo el ala, condicionando la aprobación de la reforma con más plata para los municipios y comunas».

Y esto último pueden hacerlo debido a la pobreza operacional demostrada por los funcionarios del Frente Progresista, que no han reparado en algo elemental y es que a los municipios y comunas deben atenderlos como corresponde y como lo dictan los manuales políticos básicos, el área respectiva del Gobierno provincial.

Lo cierto es que en este enjambre de sectores peronistas de la provincia de Santa Fe y debido a estos fatales movimientos de dirigentes y legisladores devenidos kirchneristas en los últimos tiempos, la presidente Cristina de Kirchner ha debido salir a aclararle al gobernador Antonio Bonfatti que «si algún funcionario le dijo que había que hacer algo en Santa Fe por orden de la Presidente, la Presidente no manda emisarios ni tiene correos; cuando quiere algo va, lo dice y lo presenta». Y se lo aclaró públicamente, a través de una videoconferencia con la cual la primera mandataria dejó inaugurada obras en Rosario.

Para ser más claros y evitar las antojadizas e interesadas a veces noticias de ciertos medios, conviene reproducir el cable de la agencia estatal de noticias Télam: «La presidenta Cristina Fernández de Kirchner le expresó al gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, que la Presidenta no manda emisarios ni correos, y le manifestó que cuente con todo el apoyo de su gestión, al desmentir supuestas intromisiones de Nación en esa provincia».

Reedición

Vuelve a repetirse, lamentablemente, lo sucedido el año pasado, en torno de la disputa de la Presidencia de la Cámara de Diputados santafesina, cuando hubo sectores del peronismo y no peronismo santafesino, y kirchnerismo eventual, que en sendas operaciones mediáticas apelaron a la figura presidencial, enviando el mensaje de que la Presidente apoyaba a esos sectores. El tiempo demostró que la responsabilidad presidencial no permitiría semejantes desaguisados.

El problema es que las claras palabras de Cristina parece que no han sido debidamente entendidas, incluso por algunos funcionarios nacionales, por cuanto diversas fuentes coinciden en que los llamados para frenar la Reforma siguen llegando. Una impostura institucional y política, puesto que más allá de la disputa de poder dentro del peronismo, el ciudadano común comienza a advertir, por otra parte, que hay intencionalidad de la oposición o de alguna parte de la oposición de ahogar financieramente al Frente Progresista con miras a próximas elecciones, lo que de seguro dejará mal parado no sólo al peronismo en general, sino a la Presidente en particular. Una insensatez. Una insensatez política, cuando no son pocos los sectores independientes que comienzan a mirar otros horizontes políticos en vista de las paupérrimas propuestas del oficialismo y del viejo peronismo santafesino, hoy disfrazado de kirchnerismo y disputándole poder al diputado Rossi, con quien el autor de esta columna mantiene diferencias públicas, pero a quien no le niega, como lo ha expresado en otras columnas, ni lealtad al modelo ni militancia constante, algo que es muy difícil encontrar en las veletas santafesinas que a veces se ausentan largamente de las calles provinciales y que aparecen cuando los vientos son favorables a sus aspiraciones personales.

En este marco, incluso hay peronistas que comienzan a vislumbrar la necesidad de elaborar nuevos espacios, con nueva gente, interesada en debatir cuestiones que en realidad importan a los santafesinos, indebidamente tratadas por el Gobierno del Frente Progresista, tales como la ola de inseguridad y la jamás terminada reforma penal, asuntos serios que ponen en riesgo el destino de cientos de miles de santafesinos.

Dejá tu comentario