13 de febrero 2012 - 09:47

Oposición espera en marzo a Cristina con SUBE y Malvinas

• Arman agenda paralela testimonial para responder al mensaje presidencial de apertura de sesiones ordinarias

Cristina de Kirchner llegará al Congreso este 1 de marzo más liberada. En la puerta ya no la esperará Julio Cobos, sino Amado Boudou.
Cristina de Kirchner llegará al Congreso este 1 de marzo más liberada. En la puerta ya no la esperará Julio Cobos, sino Amado Boudou.
La crisis con el Reino Unido por las nuevas discusiones sobre las islas Malvinas se llevaron todo el protagonismo político en febrero. Más cuando hasta las internas de la oposición quedaron a merced de ese tema después de que algunas cabezas de los partidos participaran del acto en la Casa Rosada en el que se anunció la firma del decreto de desclasificación del informe Rattenbach. Tras ese round, a la oposición no le queda otra opción que esperar al 1 de marzo, cuando Cristina de Kirchner hable ante la Asamblea Legislativa para inaugurar el período de sesiones ordinarias.

Es poco lo que los bloques pueden hacer para cruzarse en la agenda del discurso presidencial. Pero, por lo pronto, ya hay conversaciones para instalar en conjunto un listado de temas que demuestre, más allá de estar en absoluta minoría, que la oposición también intenta una agenda.

Informes

Desde hoy comenzarán, entonces, a aparecer pedidos de informes sobre los temas calientes del verano, especialmente las tarifas de colectivos, la tarjeta SUBE y los procedimientos que se siguieron para obligar a la población a sacarla, y un debate puntual sobre cuáles son las facultades legales con que cuenta el Gobierno para establecer tarifas diferenciadas en el transporte público de acuerdo con el método de pago que elija el usuario. Es decir, la naturaleza jurídica de la decisión de mantener el subsidio a quienes se identifiquen y utilicen la SUBE y quitárselo, en el caso de los colectivos, a quienes paguen en efectivo.

El segundo debate que se planteará al kirchnerismo es el tema puntual de Malvinas y la iniciativa, como pretende el radicalismo, de crear una Comisión Bicameral de Seguimiento de la crisis, paralela a las de Relaciones Exteriores de Diputados y del Senado.

Este tema no debería tener demasiados roces con el kirchnerismo. De hecho, el fin de semana el santafesino Agustín Rossi insistió con la idea de llevar el Congreso a Ushuaia el 24 de febrero para una sesión plenaria y allí repudiar la militarización del Atlántico Sur por Gran Bretaña.

En lo demás, la agenda del oficialismo está muy lejos de la de la oposición. De hecho, el intento del PRO, del radicalismo, del socialismo y de la Coalición Cívica es que el mensaje presidencial del 1 de marzo no se imponga como un reto general sobre la oposición acompañado de loas a los éxitos del Gobierno, como suele suceder cada año, sin que exista una contrapartida opositora, aunque más no sea presentada en comisiones.

Rossi ya adelantó que la idea es terminar de conformar las autoridades y los integrantes de todas las comisiones de Diputados para cuando arribe Cristina de Kirchner al Congreso.

Pendiente

Por lo demás, confirmó, la agenda pendiente del Gobierno se limita a «la ley de fertilización asistida; el año pasado aprobamos su media sanción en general y nos queda el tratamiento en particular», dijo, y quizás el inicio del debate de la polémica Ley de Entidades Financieras, que el oficialismo viene debatiendo con la oposición desde hace un año en la Comisión de Finanzas.

El resto, incluyendo la posibilidad de una reforma tributaria que alcance a parte del sector financiero, como una tasa especial sobre transferencias, forma parte aún de las incógnitas del verano.

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