- ámbito
- Edición Impresa
Optimismo en cumbre de heterodoxos
Miguel Peirano, ex ministro de Economía, expuso ayer en las jornadas realizadas por AEDA. Habló de la idea de avanzar en una banca de desarrollo.
La funcionaria realizó estas declaraciones en las jornadas de estudios realizadas por la Asociación de Economía para el Desarrollo de Argentina (AEDA). «El tipo de cambio debe garantizar el proceso de industrialización y, especialmente, de los sectores no tradicionales, alentando la diversificación productiva de estas naciones», destacó la titular del BCRA. La funcionaria advirtió que todavía no está claro que haya terminado la crisis, y que antes de que se desatara, en el último trimestre de 2008 la brecha a favor de la actividad financiera por sobre la productiva se fue ampliando, así como la de los ricos y los pobres.
Por otra parte, los economistas Aldo Ferrer, Miguel Bein y Daniel Heymann destacaron la holgadez financiera, la menor volatilidad y la recuperación de la seguridad jurídica en lo que consideraron «un cambio de época» que atraviesa la economía argentina.
Ferrer señaló «la acumulación de reservas y la fortaleza que ha alcanzado el sector externo» y apuntó que «en lo fiscal el sector público está operando en una base de sustentabilidad y equilibrio, en parte por la mayor presión fiscal». Por su parte, Bein coincidió en describir un nuevo escenario en la economía del país. Dijo que «hay una novedad» que es que «esta economía, después de haber crecido un 70% en siete años y con un nivel de desempleo bajo, con este nivel de gasto siguen sobrando dólares». Bein consideró que esto tiene que ver con la política económica: «El tipo de cambio alto permitió que muchos sectores estén metidos en el comercio mundial con cierta competitividad» como las manufacturas de origen industrial y también lo relacionó con la demanda. Destacó que «las reservas están más o menos en el mismo nivel de hace tres años, pese al pago de deuda» y observó que «el año pasado, con sequía y coletazo internacional, hubo superávit comercial».
También proyectó que para 2011 el superávit comercial rondará los u$s 8.500 millones y habrá un «superávit de cuenta corriente chiquito». Además, estimó que el año próximo el tipo de cambio estará en $ 4,20, con una suba del 5% respecto del cambio actual y que «el crecimiento de los salarios en dólares será del 20%, igual que este año». Por otra parte, el economista Daniel Heymann dijo también que «los últimos años estuvieron marcados por cambios» y describió que a raíz de las condiciones de oferta interna, tipo de cambio real y condiciones internacionales, la Argentina «tiene hoy una economía más abierta». «La economía ha crecido a tasas muy altas y lo ha hecho con una situación externa realmente holgada, reduciendo deuda externa», explicó Heymann.
En tanto, advirtió que «un sólo sector no puede llevar adelante el crecimiento del país» y remarcó: «Sin los recursos naturales no somos sostenibles, pero sólo con los recursos naturales no hacemos una economía».
Por su parte, el ex ministro de Economía y Producción Miguel Peirano respaldó la posibilidad de avanzar en la creación de una banca de desarrollo y advirtió que la aplicación de políticas heterodoxas requiere «una mayor intervención del Estado con exigencias para que se eviten arbitrariedades o discriminación». Durante el cierre del congreso, Peirano debatió junto al titular de ADIMRA, Juan Carlos Lascurain; el presidente de AEDA, Matías Kulfas, y el director nacional de Industria de Uruguay, Sebastián Torres. Peirano destacó la decisión de «no ajustar y preservar el mercado interno» frente a la crisis internacional de los últimos años y de resguardar la estabilidad de los empleos, aplicando subsidios. «Mejorar los ingresos implica aplicar una política económica eficiente que genere crecimiento, que se traduzca en mejoras sociales y que genere excedentes para aplicar políticas de shock, que tienda a lograr niveles de crecimiento elevado con estabilidad de precios», resumió.
Kulfas tomó también ese eje al plantear la posibilidad de que los proyectos de inversión estratégica se financien a través de un «sistema de banca de desarrollo» que implique la creación de áreas específicas en las entidades públicas y las privadas que quieran sumarse, y que acompañen el proceso de liquidez para favorecer el proceso.

