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Ortegadependiente
El rostro de Leonardo Astrada lo dice todo. Tras el triunfo ante Argentinos, River parecía que había encontrado el camino, pero ayer Lanús lo volvió a su realidad.
River desplegó un 4-3-1-2 sin delanteros netos, con Diego Buonanotte y Gustavo Bou en el ataque y con Nicolás Domingo moviéndose como mediocampista por la derecha.
La ausencia de referencias en el ataque millonario generó sobresaltos en el fondo de Lanús, que tampoco pudo neutralizar disparos desde afuera del área.
No obstante, lo que River ganó en sorpresa en los veinte metros finales del campo lo perdió al carecer de peso en el área.
Lanús, que tuvo un centrodelantero, Cristian Menéndez, y contó con la movilidad de los volantes por afuera y de Eduardo Salvio, abrió el marcador con un disparo de tiro libre de Maximiliano Velázquez que «fusiló» a Daniel Vega.
El ingreso de Rosales y Andrés Ríos no le dieron resultados a River, ya que no encontró profundidad y dejó espacios del medio hacia atrás que Lanús no supo aprovechar para resolver el partido porque careció de definición.
River terminó siendo pura impotencia ante un Lanús que le perdonó la vida.


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