30 de abril 2013 - 00:00

Osado atentado contra el premier sirio en Damasco

Así quedó el automóvil en el que viajaba Wael al Halqi (foto abajo), tras el ataque en Damasco.
Así quedó el automóvil en el que viajaba Wael al Halqi (foto abajo), tras el ataque en Damasco.
 Beirut - El primer ministro sirio, Wael al Halqi, salió ayer ileso de un atentado contra su convoy en el centro de Damasco, en momentos en que los insurgentes atacan el corazón de la capital en su lucha contra el presidente Bashar al Asad.

Seis personas murieron en la explosión, según indicó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, que fue la última de una serie de ataques rebeldes sobre blancos del Gobierno.

Halqi posee escaso poder, pero el ataque destaca la creciente capacidad de los rebeldes de apuntar a símbolos de la autoridad del régimen en una guerra civil en la que ya murieron más de 70.000 personas, según un conteo de Naciones Unidas (ONU). Asad designó a Halqi en agosto pasado para reemplazar a Riyadh Hijab, quien había desertado y escapado a la vecina Jordania pocas semanas después de un bombardeo en Damasco que provocó la muerte de cuatro de los asesores de seguridad más importantes del presidente.

En comentarios publicados por la agencia estatal de noticias SANA, pero no difundidos por televisión, Halqi fue citado condenando el ataque como un signo de "decadencia y fracaso de los grupos terroristas", en referencia a los rebeldes que luchan por derrocar a Asad. "La explosión terrorista en Al Meze fue un intento de atacar el convoy del primer ministro. El doctor Wael al Halqi está bien y no resultó herido", dijo la televisión estatal. Aislada durante casi dos años del derramamiento de sangre y la destrucción que han asolado buena parte de Siria, la capital fue cayendo de poco en la espiral de violencia. Así como Damasco, el país se desangra: grupos de la disidencia contabilizaron ayer unos cien muertos en todo el país.

Asad perdió el control de grandes zonas del norte y el este de Siria, afronta un creciente desafío en la provincia sur de Deraa y combate a los rebeldes en muchas ciudades. Pero sus fuerzas llevaron a cabo potentes contraofensivas por tierra, respaldadas por artillería y ataques aéreos, contra el territorio tomado por los rebeldes en torno a la capital y cerca de la localidad de Homs, que une Damasco con el corazón de la minoría alauita a la que pertenece Asad -un desprendimiento del islam chiita-, en las montañas sobre el Mediterráneo. Gran parte de los combatientes rebeldes es de la mayoría sunita de Siria.

El domingo, los activistas dijeron que los rebeldes estaban luchando contra las tropas cerca de un complejo vinculado con el supuesto programa de armas químicas de Siria, el Centro de Investigación y Estudios Científicos en las laderas de la montaña Qasiun, en el distrito de Barzeh, en Damasco.

Al respecto, Israel insiste -basado en una "alta fuente- en que "hay más pruebas" y que "todos los servicios de seguridad fueron informados" sobre el hecho de que "material copioso" fue recogido en terreno. Sin embargo, Francia afirmó "no hay certezas" de pruebas del uso de arsenales prohibidos.

En tanto, los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de EE.UU., Barack Obama, afirmaron estar listos para emplear cualquier medio para lograr una solución política a la crisis. En la Casa Blanca, y ante las presiones de los republicanos en el Congreso, el vocero presidencial, Jay Carney, dijo que para Estados Unidos "el primer paso es recoger y evaluar las pruebas, antes de establecer si el régimen de Asad cruzó o no la línea roja". En Moscú, el canciller ruso, Sergei Lavrov, fue consultado en conferencia de prensa sobre la misma cuestión. "Existen jugadores externos que creen que con el fin de derrocar el régimen sirio, todos los medios son buenos. El tema del uso de armas de destrucción de masa es demasiado serio, y no se juega con eso. Usarlo especulando es inaceptable", afirmó Lavrov.

Agencias Reuters, EFE y ANSA