2 de noviembre 2009 - 00:00

Otra cumbre con España para hablar de Aerolíneas

José Luis Rodríguez Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero
Nuevamente, Cristina de Kirchner y José Luis Rodríguez Zapatero se cruzarán en una cumbre bilateral. Y otra vez, el tema Aerolíneas Argentinas deberá concentrar la mayor parte del debate entre la Presidente y el jefe del Gobierno español. La nueva reunión será en algún momento entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, cuando ambos participen de la XIX Cumbre Iberoamericana de Estoril. Esta ciudad de Portugal será la sede de este año, donde además se anunciará oficialmente que el próximo encuentro será en noviembre de 2010, en Mar del Plata.

El Gobierno argentino ya está definiendo el contenido de varias reuniones bilaterales que mantendrá Kirchner (una será con el local José Sócrates), pero ya se sabe que la más importante tendrá que ser la que mantendrá con Zapatero. Será el segundo encuentro del año, luego de la visita de estado que Cristina de Kirchner hizo a Madrid en febrero pasado y donde, según la definición del propio jefe del Gobierno español, se demostró que los dos países «están de acuerdo en todo, menos en Aerolíneas». Sucede que desde Buenos Aires no se pudo cumplir con la promesa de liquidar durante este ejercicio el monto que debía derivarse al país europeo por la decisión de nacionalizar la aerolínea de bandera, en un acuerdo verbal y nunca reconocido, por el cual la Argentina se comprometía a hacerse cargo del contrato que en 2007 había cerrado el Grupo Marsans con la constructora de aeronaves europea Airbus por unos 14 aparatos y que Aerolíneas debía asumir como propio. A cambio, los españoles aceptarían sin mayores protestas la reestatización y renunciarían a litigiar contra el país ante el CIADI.

Dilación

Luego de la cumbre de febrero las negociaciones marchaban con cierto ritmo, sin embargo, tras las elecciones del 28 de junio, los tiempos se dilataron y el acuerdo con Airbus nunca fue anunciado. Mientras tanto, Zapatero debe enfrentar además una crisis interna en Air Comet, la principal compañía perteneciente al grupo Marsans. Desde la oposición española se señala a los socialistas como demasiado confiados en la palabra argentina y reclaman una posición más firme ante la situación comprometida del grupo europeo. En teoría, la Argentina ya debería haber pagado unos u$s 150 millones como gesto de buena voluntad por este contrato entre Marsans y Airbus.

Otro tema que deben tratar Kirchner y Zapatero es la falta de avances concretos en las negociaciones entre la Argentina y el Club de París, donde aún España es acreedora del país en unos u$s 1.000 millones. Ese dinero había sido prestado a Fernando de la Rúa para el blindaje de enero de 2001, y cayó luego en default junto con los otros u$s 6.500 millones que mantenía el país con otros estados desarrollados. Zapatero no pudo en su momento que se avalara la intención de separar la deuda española de la del resto del mundo, y tuvo que aceptar que sus u$s 1.000 millones ingresaran en las negociaciones.

El tema fue mencionado cada vez que el jefe del Gobierno español se encontró con Néstor y Cristina Kirchner, aunque fue perdiendo intensidad. Sin embargo la apertura del canje de deuda generó nuevas expectativas entre los españoles, confiados en que en algún momento podría reabrirse seriamente la negociación con el Club de París. Hasta lo que se sabe oficialmente, la decisión política de la Argentina de no aceptar la intervención del FMI, y la posición pétrea de los integrantes de ese organismo de mantenerla, hace inviable un acuerdo.

Para España, la cumbre de Estoril tendrá una importancia extra. El rey de España, Juan Carlos I pasó gran parte de su infancia en esta localidad portuguesa, donde suele ir frecuentemente en plan de vacaciones y en la que todavía conserva amigos. Por esto, el primer ministro luso, José Sócrates, lo declarará huésped de honor. Ésta será además la segunda vez que Portugal recibe esta cumbre. La primera había sido en 1998, donde Fidel Castro desplegó toda su verba, en un recordado discurso que duró algo más de cuatro horas, cuando el tiempo permitido por reglamento eran 20 minutos.

Dejá tu comentario