Otra rueda aburrida

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La de ayer fue una rueda básicamente similar a las que le precedieron en la semana. Esto significa que, independientemente de los resultados numéricos, lo más destacado fue otra vez la falta de entusiasmo de los inversores. Durante la mañana, sin demasiada convicción el Dow alcanzó a trepar un 0,19% (los pedidos de seguro por desempleo fueron mayores a lo previsto, el déficit comercial y los inventarios de las empresas se redujeron en junio y no surgía ninguna noticia relevante del exterior). A mediodía parecía como que alguien hubiese corrido el piso debajo de los pies y el Promedio industrial llegó a perder un 0,38% (más allá del retroceso del euro y del menguante cierre de las Bolsas europeas que habían arrancado con una suba interesante, no tuvimos otras novedades). Para la una de la tarde los precios se recuperaban, aunque sin volver al terreno ganador, cosa que hicieron cerca de las tres de la tarde (de la mano de las empresas de la energía y materias primas), aunque como decimos, sin mucha convicción. Rebuscando algo con qué justificar la debilidad del mercado, tal vez el anuncio que el uso de las tarjetas de crédito y débito creció en el último mes al ritmo más bajo en doce meses tuvo algo que ver. La ilusión de los alcistas era que como ocurrió con los mercados asiáticos (la inflación en China cedió durante julio, un cuarto mes consecutivo; esto dio pie a cierta especulación que el Banco de China podría actuar coordinadamente con el BCE y la Fed para estimular la economía mundial) y europeos, Wall Street pudiera enhebrar una quinta jornada ganadora. Cuando sonaba la chicharra de cierre el Dow quedaba en 13.165,19 puntos retrocediendo un 0,08 por ciento. Esta vez no pudo ser.

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