«Si el año pasado una hectárea se negociaba por el equivalente a 1.200 toneladas de soja, ahora se cierra en un promedio de 900», destacó a este diario el administrador de un gran pool de siembra. La fuerte suba de la soja ya roza los u$s 550 en los mercados internacionales (en las últimas jornadas impulsada por la sequía en los Estados Unidos), no levantó sin embargo la negociación de los alquileres. El grueso de los campos comienza a explotarse a principios de septiembre, cuando se siembra la soja de primera.
«Los grandes pools de siembra no vienen de una buena campaña. La mayoría se encuentra con problemas para conseguir fondos y por eso van a sembrar menos que el año pasado. El problema es financiero», graficó un experto del sector.
En general, los precios de los campos para alquiler se pactan en relación con el valor de un producto determinado, generalmente la soja. En algunos casos, como el dueño del campo no quiere admitir una reducción tan abrupta en relación con lo obtenido el año pasado, se hacen acuerdos mixtos: una parte del precio del alquiler es fijo y la otra parte está relacionada con la producción que se obtenga en la nueva campaña. De esta manera, el propietario del campo se asocia a la eventual rentabilidad que consiga el productor. Esta fórmula se utilizó, por ejemplo, después de la sequía de 2008-2009.
Existen varias causas que confluyen para la caída en los precios de arrendamientos de los campos:
Por lo tanto, entre la caída de la rentabilidad de la última campaña, el mayor costo del financiamiento y la reducción en el número de inversores extranjeros, la demanda para alquilar campos destinados a producción cayó abruptamente este año.
Aunque el sector agropecuario opera en dólares, en realidad siempre operó en pesos. Esto se debe a que las divisas ingresan en pesos, al tipo de cambio oficial menos la deducción correspondiente a las retenciones. Hoy, por ejemplo, a un precio de la soja cercano a los u$s 545 la tonelada, el dólar con el que se maneja el productor es cercano a los u$s 350, multiplicado por el tipo de cambio oficial. Pero si bien las divisas entran a $ 4,50, de la misma manera los insumos se compran al dólar oficial.


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