16 de abril 2009 - 00:00

Otro capítulo del “clamor K”, pero por ausencia en padrón

Con Néstor Kirchner «todavía» santacruceño, al menos en los padrones difundidos por la Justicia electoral, la Casa Rosada se entretuvo ayer con hipótesis sobre la cero dificultad que tendría el patagónico para ser -si quiere serlo- candidato en Buenos Aires.

La ausencia -en la provincia- del ex presidente en el listado provisorio reinstaló la discusión sobre la legalidad de una eventual postulación, lo que motivó que un coro de voceros K corriera, pronto, a afirmar que no hay problemas catastrales de por medio.

A ese juego se sumará, esta tarde, el PJ bonaerense que preside Alberto Balestrini: con cita en La Plata, respaldarán una eventual postulación del ex presidente y, para las formas, convocarán a Congreso para el viernes 24 de abril, en Tres de Febrero.

Motivo: delegar en el Consejo la facultad para cerrar alianzas e incorporar, llegado el caso, extrapartidarios a las boletas de un frente encabezado por el PJ. Hay una intención menos confesada: devolverle al partido un rol de definición en el cierre de listas.

Abruma el fantasma de 2007, cuando el fibrón rojo de Alberto Fernández garabateó las boletas que se pactaban en las secciones. Ahora no está el verdugo porteño pero la lapicera -en otros tiempos fue el lápiz y la libretita negra de Eduardo Duhalde- la tendrá el patagónico.

La ocurrente frase de un peronista pronosticó que la suerte de cada dirigente en las boletas dependerá de un solo factor: «Si quedás -gatilló mordaz- del lado de adentro o del lado de afuera del paredón de Olivos».

Para hoy, en tanto, se esperan algunas precisiones -o al menos indicios- sobre las candidaturas ficticias, que suman adherentes en el interior, y quizá Kirchner deslice algunos datos sobre la medición que hizo de las tres fórmulas en estudio: Kirchner-Scioli, Kirchner-Massa y Scioli-Massa.

En la trinchera, el pedido público se concentra en la primera alternativa: lo dijo, ayer, el jefe del bloque de senadores del FpV-PJ, Osvaldo Goicoechea. «Kirchner tiene que ser nuestro candidato a diputado» dijo.

Ayer, sin embargo, la discusión fue sobre legalismos. Fue Aníbal Fernández, siempre listo para el espadeo, quien afirmó que si Kirchner «quisiera ser candidato, no sería muy difícil» y fundamentó esa postura en que hay «documentos públicos para demostrar que hace seis años vive» en la provincia.

Como ayer adelantó esta diario, Kirchner figura empadronado en Río Gallegos porque, se afirma en Gobierno, todavía no se «cargó» en los registros el cambio de domicilio del jefe del PJ de su provincia natal a Olivos.

El lunes 30 de marzo, este diario, informó que el trámite de Kirchner -en la jerga se la llama «novedad»- formaba parte de un paquete de 1,7 millón de cambios que notificó el Registro Nacional de las Personas (Renaper) a la Justicia electoral bonaerense.

En teoría, se explicó ayer, aunque no fue incorporado aún, lo será con el correr de los días.

En ese tono, el director nacional electoral, Alejandro Tulio, encargado de la logística de los comicios, afirmó también que no habrá inconvenientes lo mismo que el diputado Jorge Landau, apoderado del PJ nacional.

La pesca del dato sobre el lugar de empadronamiento de Kirchner desató una batalla minúscula. Los K pegaron primero: Francisco de Narváez figura en la Ruta 34, km 5, en Luján, y como «sin ocupación».

No es el único desactualizado: Daniel Scioli, Sergio Massa y Florencio Randazzo viven, según los padrones, en eterna juvenilia: aparecen como estudiantes. Buena excusa -el gobernador y el jefe de Gabinete- para decir que, todavía, están a tiro para alcanzar un diploma terciario.

Al club de los estudiantes se agrega, también, Jorge Macri.

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