Es correcto -no merece aplausos ni abucheos- y bueno para la sociedad que el Gobierno persiga el accionar de un mercado cuando la ley determina que es ilegal. El fruto de esta acción, dejando de lado el aprovechamiento político que se pueda hacer, será doble. Por un lado, la merma en la transparencia de ese mercado con el consiguiente incremento del spread y dispersión del precio del activo subyacentemente del precio en sí- y el incremento de sus efectos colaterales que obligarían éticamente a la "buena prensa" a acrecentar su esfuerzo para difundir los precios reales de negociación ya que su obligación última es para con la gente y que ésta esté informada para decidir libremente, (y no con la ley o el Gobierno). Por el otro, una plétora de acciones judiciales de ambas partes (el mayor spread, alicienta la aparición de más jugadores y al incentivo de éstos para tomar una posición judicial activa defendiendo su quehacer), que debieran finalizar en la Corte Suprema o internacionales reconociendo el derecho de propiedad de las personas y el de transar libremente aquello que no sea socialmente dañino -"este reconocimiento" explica porque los gobiernos y sus reguladores le tienen "horror" a la judicialización de las cuestiones "de mercado"-. A la larga esto derogaría la "ilegalidad" de ese mercado, haciéndolo más transparente y beneficiando a toda la sociedad. Después de todo, un estado que no persigue al consumidor de drogas (comprador), menos debiera perseguir a quien adquiere un activo financiero para protegerse de la ineficacia y corrupción del Gobierno de turno. Ojalá no quede todo en un nuevo croo del "kapitan" de las ranas. Ayer el Dow retrocedió un 0,25% a 16.373,34 puntos.
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