Un día después que el titular de la Fed, Ben Bernanke, confirmó a los mercados que comenzará el retiro de los estímulos, siguió la sangría en Wall Street. Sufrió ayer la peor caída del año, al perder más del 2,3% (aún en el año gana un 10%). Quizá, el mal humor de los inversores se potenció por el mal dato de la producción industrial china de junio, que fue peor que lo esperado y muestra señales de recesión. Encima, se encendió otra luz amarilla: el call money en China se duplicó. Hay temor por burbuja crediticia e inmobiliaria. Pero lo cierto es que el mundo anticipa el encarecimiento del crédito. La suba de las tasas en EE.UU. ya está impactando en los mercados emergentes (los fondos que invierten allí registran masivos retiros). Por el momento, se anticipan más correcciones que pánico (claro que Wall St. ganó más del 130% desde que comenzaron los estímulos). (Ver pág. 3.)
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