No sólo los gobiernos se desesperan por las primicias al punto de caer en el ridículo. Escuchábamos ayer temprano a alguien que un año atrás recomendaba la compra de Petrobras cuando sus papeles rondaban en Nueva York los $ 6 (ayer cerró en u$s 3.49), argumentar que no se equivocó, porque nadie esperaba una caída como la que ha tenido el precio del petróleo y que regalaba su auto a quien le demostrara que no fue así. Para no ser autorreferenciales (el 13/11/14 -WTI en u$s 74.59 advertimos al pie de esta página sobre las proyecciones para 2015 en torno de los u$s 50 y el 1/12/14 de un crudo de u$s 40 y que "los extremistas hablan de u$s 30 por barril"), basta citar el reporte de Morgan Stanley del 5 de diciembre de 2014 proyectando un barril en u$s 43 o la nota de Forbes del 18 de Bill Conerly previéndolo en u$s 20 (no fue el único, pero por prudencia no los mentamos entonces; ahora la gente de Goldman y Morgan juegan con ese valor para este año). Casi como sumando insulto a la ofensa, nuestro amigo pronosticaba ayer "Vamos a tener una jornada más que favorable"; ... y al final de día el Merval retrocedía 2,73% (sin petroleras 0,83%) a 10.656,59 puntos, Petrobras se derrumbaba 8,74% (ver cuerpo del diario) y el índice local "puro" desandaba 1,79% entrando en un "bear market" (6 de sus 13 integrantes ceden más del 20% desde el 20/11/15). En la mañana el 2,5% que subía el WTI (cerró 2,83% abajo en u$s 30,52 por barril) había creado la sensación de una rueda ganadora impulsando 1,42% al Merval, lo que se abortó minutos después de mediodía. Al cierre 65 bajas (lo peor J. Semino -9.45%), 3 papeles sin cambio (entre esos el G. Galicia) y 6 subas (la estrella el Macro +1,88%), para un volumen en riesgo de $ 277 millones (+40%, $ 54 millones en CEDEAR). Ah!, por favor, el auto para el Hospital Garrahan y basta de proyecciones.
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